Cirugía profiláctica del linfedema: un nuevo trabajo amplía la prevención a otros escenarios oncológicos

Una publicación científica reciente con participación del Dr. Jaume Masià describe cómo incorporar la protección del sistema linfático a la propia cirugía de determinados sarcomas de la extremidad inferior. El trabajo traslada a otros escenarios oncológicos una estrategia con una trayectoria científica más desarrollada en cáncer de mama: identificar, preservar y, cuando es necesario, reconstruir las vías linfáticas antes de que aparezca un linfedema.
¿Es posible actuar contra el linfedema antes de que llegue a desarrollarse?
La pregunta está adquiriendo cada vez más relevancia en cirugía oncológica. Determinadas intervenciones necesarias para tratar el cáncer pueden alterar las vías por las que circula la linfa y favorecer, meses o incluso años después, la aparición de un linfedema.
Un trabajo publicado en marzo de 2026 en Plastic and Reconstructive Surgery – Global Open aborda esta cuestión desde un escenario hasta ahora menos estudiado: la cirugía de sarcomas de partes blandas de la extremidad inferior.
El artículo, firmado por Laura Torrano, Paúl Zamora-Alarcón, Jaume Masià y otros especialistas, describe paso a paso una estrategia de cirugía profiláctica del linfedema integrada en la resección del tumor.
La propuesta no consiste en tratar el linfedema una vez establecido, sino en estudiar las vías de drenaje antes de la intervención, conservar aquellas que puedan preservarse sin comprometer la cirugía oncológica y reconstruir las que inevitablemente deban ser interrumpidas.
Para el Dr. Jaume Masià, especialista responsable de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Memorial Publio Cordón, esta forma de plantear la intervención refleja un cambio relevante en la evolución de la cirugía linfática.
«El cambio importante es no pensar únicamente en cómo tratar el linfedema cuando ya se ha desarrollado. En determinados pacientes podemos anticiparnos y preguntarnos qué podemos hacer durante la propia cirugía oncológica para preservar o reconstruir el drenaje linfático».

Un mapa de las vías linfáticas antes de extirpar el tumor
El sistema linfático está formado por una extensa red de pequeños vasos que, entre otras funciones, recoge el exceso de líquido de los tejidos y contribuye a devolverlo a la circulación.
En determinadas zonas del organismo, varias de estas vías discurren o convergen en espacios anatómicos relativamente reducidos. Si una cirugía oncológica debe atravesarlas o seccionarlas, el drenaje linfático puede quedar alterado.
El nuevo trabajo se centra en los sarcomas de la extremidad inferior, donde algunas resecciones pueden comprometer vías linfáticas importantes. Entre los principales factores de riesgo considerados por los autores se encuentran los tumores de más de cinco centímetros, la afectación de la cara medial del muslo y la necesidad de radioterapia adyuvante.
La estrategia comienza antes de realizar la resección. Mediante linfografía con verde de indocianina (ICG) se obtiene un mapa del sistema linfático superficial de la pierna. Esta técnica permite visualizar determinados vasos y seguir su recorrido para identificar cuáles se aproximan a la zona donde se encuentra el tumor.
La información ayuda al equipo quirúrgico a distinguir qué estructuras pueden conservarse y cuáles probablemente quedarán afectadas por la intervención.
Tras extirpar el tumor, el campo quirúrgico vuelve a evaluarse. Cuando se identifican vías linfáticas relevantes que han quedado interrumpidas, estas pueden conectarse mediante técnicas de supermicrocirugía a pequeñas venas superficiales próximas, creando una nueva vía de drenaje.
El objetivo no es añadir esta reconstrucción de manera rutinaria a cualquier cirugía, sino incorporar la preservación de la función linfática a la planificación quirúrgica en aquellos pacientes en los que el riesgo y la anatomía lo justifican.
Del sarcoma al cáncer de mama: una estrategia con mayor recorrido científico
El artículo de 2026 no parte de una idea completamente nueva. Sus propios autores establecen un paralelismo con el trabajo desarrollado durante años en cáncer de mama, el escenario en el que la cirugía linfática profiláctica cuenta actualmente con una experiencia clínica y científica mucho mayor.
En determinadas pacientes con cáncer de mama es necesario realizar una disección ganglionar axilar. Durante esta intervención pueden interrumpirse vasos que transportan la linfa desde el brazo, aumentando posteriormente el riesgo de linfedema.
La denominada reconstrucción linfática inmediata —ILR, por sus siglas en inglés— busca restablecer parte de ese drenaje durante la propia cirugía. Los vasos linfáticos se identifican y, cuando han sido seccionados, pueden conectarse a pequeñas venas próximas mediante técnicas microquirúrgicas.
La evidencia acumulada durante los últimos años apunta a un posible efecto preventivo.
Los resultados preliminares de un ensayo clínico aleatorizado publicado en Annals of Surgery encontraron una incidencia acumulada de linfedema del 9,5 % en las pacientes sometidas a reconstrucción linfática inmediata frente al 32 % en el grupo control tras disección ganglionar axilar. Los investigadores advirtieron, no obstante, de que se trataba de un análisis preliminar y de que era necesario completar el reclutamiento y el seguimiento previstos.
Otros trabajos posteriores han reforzado esa señal. Un metaanálisis publicado en 2025, que incluyó 10 estudios comparativos y 1.487 pacientes, encontró linfedema en el 7,85 % de las pacientes sometidas a ILR frente al 20,8 % de los controles.
Otro metaanálisis publicado también en 2025, que incorporó estudios con diseños diversos y analizó los resultados según el tiempo de seguimiento, concluyó igualmente que la reconstrucción inmediata se asociaba con una reducción del riesgo, aunque observó que la magnitud del efecto parecía disminuir conforme aumentaba el seguimiento.
A ello se suma un metaanálisis de ensayos clínicos prospectivos publicado en 2026, que confirma que la prevención del linfedema mediante ILR continúa siendo una de las líneas de investigación más activas en este campo.
La fotografía científica es, por tanto, prometedora, aunque todavía no definitiva. La cuestión ya no es únicamente si la reconstrucción inmediata puede reducir el riesgo, sino qué pacientes obtienen un mayor beneficio, qué técnica resulta más adecuada y hasta qué punto se mantiene ese efecto a largo plazo.
TLAR: una aportación específica en cáncer de mama
Dentro de esta evolución se sitúa Targeted Lymphatic Axillary Repair (TLAR), una técnica de reconstrucción linfática inmediata desarrollada para la cirugía axilar del cáncer de mama.
El estudio sobre TLAR publicado en Journal of Plastic, Reconstructive & Aesthetic Surgery está firmado por Gemma Pons, Jaume Masià y otros colaboradores. La Dra. Gemma Pons figura como primera autora del trabajo. Ambos especialistas forman parte del equipo de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Memorial Publio Cordón: la Dra. Gemma Pons desarrolla su actividad, entre otras áreas, en reconstrucción mamaria, cirugía del linfedema y cirugía reconstructiva del sistema linfático, junto al Dr. Jaume Masià.
La investigación sobre TLAR incluyó 50 mujeres con cáncer de mama sometidas a disección ganglionar axilar y reconstrucción linfática inmediata. Durante el seguimiento, dos desarrollaron linfedema, lo que corresponde al 4 % de la cohorte estudiada.
El dato es relevante, pero requiere una interpretación precisa. Se trata de una serie prospectiva observacional y no de un ensayo aleatorizado con un grupo equivalente de pacientes sin TLAR. No puede utilizarse, por tanto, para afirmar que esta técnica haya demostrado por sí sola una reducción directa desde cifras cercanas al 30 % hasta el 4 %.
Su importancia reside en que los resultados publicados por Pons, Masià y colaboradores se integran en una línea internacional de investigación que busca trasladar la prevención del linfedema al mismo momento en que se realiza la cirugía oncológica.
«Con TLAR intentamos conocer qué vías linfáticas estamos afectando durante la cirugía y reconstruirlas cuando es necesario. La idea no es esperar a que aparezca la secuela para actuar, sino incorporar la protección de la función linfática a la propia planificación quirúrgica», explica el doctor Masià.
La participación científica de ambos especialistas se extiende además al Barcelona Consensus Paper on Reconstructive Lymphedema Surgery, publicado en Plastic and Reconstructive Surgery. El documento, liderado por Masià y elaborado mediante metodología Delphi con expertos internacionales, busca avanzar hacia criterios más homogéneos para la valoración y el tratamiento quirúrgico del linfedema.
Qué aporta ahora el nuevo trabajo en sarcomas
La principal novedad del trabajo de 2026 es que lleva esta estrategia preventiva a un escenario distinto del cáncer de mama: la cirugía de determinados sarcomas de la pierna.
La idea es sencilla: si antes de operar se conoce por dónde circula la linfa, el equipo quirúrgico puede intentar conservar esas vías siempre que sea posible y, cuando sea necesario interrumpirlas para extirpar el tumor, reconstruir parte del drenaje durante la misma intervención.
El trabajo tiene en cuenta además el tratamiento que recibirá el paciente después de la cirugía. Cuando es necesario crear nuevas conexiones entre los vasos linfáticos y pequeñas venas cercanas, estas se realizan, siempre que la anatomía lo permite, alejadas de la zona que posteriormente puede recibir radioterapia. El objetivo es intentar proteger esas reconstrucciones y favorecer que sigan funcionando.
De este modo, la prevención del linfedema deja de plantearse únicamente como una respuesta ante una complicación que ya ha aparecido y empieza a incorporarse a la planificación de la propia cirugía oncológica.
Es importante, sin embargo, interpretar el alcance del estudio con prudencia. El artículo sobre cirugía profiláctica durante la resección de sarcomas describe detalladamente cómo puede realizarse esta estrategia, desde el estudio previo de las vías linfáticas hasta su preservación o reconstrucción durante la operación.
Lo que todavía no demuestra es cuánto puede reducir esta técnica el riesgo de desarrollar linfedema a largo plazo. Para responder a esa pregunta serán necesarios estudios con más pacientes y un seguimiento específico de sus resultados.
Por tanto, el trabajo abre una nueva vía de prevención y muestra cómo puede integrarse en la cirugía de determinados sarcomas, pero sus beneficios a largo plazo todavía deben confirmarse con mayor evidencia clínica.
De tratar una secuela a intentar proteger la función
La cirugía profiláctica del linfedema representa así un cambio más amplio en la manera de abordar algunas secuelas asociadas al tratamiento contra el cáncer.
No se trata de realizar una reconstrucción linfática a todas las personas que van a ser operadas. La indicación depende del riesgo previsto, de la anatomía linfática, de la extensión de la cirugía oncológica y de los tratamientos que serán necesarios posteriormente.
Tampoco significa que pueda eliminarse por completo la posibilidad de desarrollar un linfedema. El objetivo es más preciso: identificar a los pacientes con un riesgo clínicamente relevante y valorar si es posible preservar o reconstruir su drenaje linfático durante la misma intervención que puede comprometerlo.
Este abordaje requiere experiencia en microcirugía y supermicrocirugía y forma parte de líneas de trabajo desarrolladas en la Unidad de Reconstrucción Mamaria Avanzada y Linfedema del Hospital Memorial Publio Cordón.
La investigación reciente refuerza así una idea que comienza a extenderse a distintos escenarios de la oncología: el sistema linfático puede considerarse una estructura que conviene estudiar y, cuando está indicado, proteger desde la propia planificación del tratamiento del cáncer.
«Estamos avanzando hacia una cirugía más personalizada. Se trata de conocer el riesgo de cada paciente, comprender su anatomía linfática y decidir cuándo podemos preservar esas vías y cuándo merece la pena reconstruirlas. La prevención es uno de los grandes campos de desarrollo de la cirugía linfática actual», concluye el Dr. Jaume Masià.


