Divulgación

Cómo actuar ante una urgencia médica: cinco recomendaciones básicas

6 min de lectura
Cómo actuar ante una urgencia médica: cinco recomendaciones básicas

Una urgencia médica puede surgir de forma inesperada: una caída, un dolor intenso, una dificultad respiratoria, una reacción alérgica o un cambio repentino en el estado general. En esos primeros minutos es normal sentir preocupación y no saber con claridad cómo actuar.

La respuesta inicial no consiste en intentar establecer un diagnóstico ni en aplicar medidas improvisadas. Lo más importante es proteger a la persona, observar cómo se encuentra y facilitar que reciba atención con seguridad.

Como explica el Dr. Mihai Podaru Galca, responsable del Servicio de Urgencias del Hospital Memorial Publio Cordón, “ante una situación urgente, una actuación sencilla y ordenada suele ser más útil que intentar hacer demasiado. Proteger a la persona, observar su estado y evitar decisiones precipitadas son los primeros pasos”.

¿Qué entendemos por una urgencia médica?

Una urgencia es una situación que necesita valoración sanitaria en un plazo breve porque los síntomas son intensos, aparecen de manera repentina, empeoran o pueden requerir pruebas y tratamiento que no conviene posponer. No todas las urgencias presentan la misma gravedad. Algunas personas pueden desplazarse con seguridad hasta un hospital. En otras situaciones, el estado es inestable y el traslado por medios propios puede no ser adecuado.

Para una persona sin formación sanitaria no siempre es fácil distinguir ambas circunstancias. Por eso conviene observar no solo el síntoma, sino también su intensidad, la rapidez con la que ha aparecido y el cambio respecto al estado habitual de la persona.

Estas pautas son orientaciones generales. La actuación concreta dependerá del tipo de problema y del estado del paciente.

Cinco recomendaciones para actuar con seguridad

  1. Compruebe que el entorno sea seguro. Antes de acercarse, observe si existen riesgos como tráfico, fuego, humo, electricidad, agua, cristales o sustancias tóxicas. Evitar un segundo accidente es siempre prioritario.

  2. Observe si la persona responde y respira con normalidad. Háblele con claridad y compruebe si puede contestar, mantener los ojos abiertos y explicar qué le ocurre. Una pérdida de conciencia, una respiración anormal, una dificultad respiratoria intensa o un deterioro rápido requieren atención inmediata.

  3. Evite movilizarla de manera innecesaria. Después de una caída, un golpe importante o un accidente puede existir una lesión que no resulte evidente. Salvo que permanezca en un lugar peligroso, no conviene levantarla, sentarla ni trasladarla precipitadamente.

  4. No realice tratamientos improvisados. No ofrezca alimentos, bebidas ni medicamentos cuando la persona esté inconsciente, desorientada, tenga dificultad para tragar o pueda necesitar una intervención inmediata. Tampoco administre medicación ajena ni intente corregir una deformidad o retirar un objeto clavado en una herida.

  5. Prepare la información que necesitarán los profesionales. Conviene recordar a qué hora comenzaron los síntomas, cómo han evolucionado, qué enfermedades tiene la persona, qué medicación toma y si presenta alergias. En caso de caída o accidente, también resulta útil explicar cómo ocurrió y si hubo pérdida de conciencia.

“El cambio respecto al estado habitual de la persona es una información muy valiosa”, señala el Dr. Podaru Galca. “Cuando alguien deja de responder con normalidad, se muestra confuso, no puede mantenerse en pie o presenta una dificultad respiratoria evidente, no conviene esperar para solicitar atención”.

Errores que conviene evitar

El deseo de ayudar puede llevar a realizar actuaciones que dificulten la asistencia o agraven el problema. No conviene obligar a caminar a una persona después de una caída importante, forzar una articulación deformada, retirar un objeto incrustado o provocar el vómito ante una posible intoxicación. Tampoco debe trasladarse por medios propios a una persona inconsciente, con dificultad respiratoria grave, convulsiones, una hemorragia importante o un deterioro rápido.

Otro error frecuente es esperar demasiado para comprobar si los síntomas desaparecen. Algunas situaciones pueden evolucionar en poco tiempo y una mejoría aparente no siempre permite descartar un problema relevante.

Actuar con prudencia no significa alarmarse ante cualquier síntoma. Significa evitar intervenciones que no sabemos realizar y facilitar una valoración médica cuando el estado de la persona lo aconseja.

¿Cuándo acudir a un Servicio de Urgencias?

Es aconsejable acudir a Urgencias cuando aparece un problema agudo que no puede esperar a una consulta programada, cuando los síntomas son intensos o empeoran, o cuando pueden ser necesarias pruebas diagnósticas, tratamiento inmediato u observación clínica.

El dolor en el pecho, la dificultad respiratoria, los cambios repentinos en el estado de conciencia, los síntomas neurológicos, el dolor abdominal intenso, los traumatismos relevantes, las reacciones alérgicas importantes y los sangrados que no se controlan requieren especial atención.

También deben valorarse con mayor precaución los síntomas que aparecen en personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas, personas anticoaguladas o pacientes sometidos recientemente a una intervención.

Cuando la persona se encuentra estable y puede trasladarse con seguridad, puede acudir al hospital para ser valorada. Si presenta un estado clínico inestable, el traslado debe organizarse de manera adecuada a su situación.

Qué sucede cuando el paciente llega a Urgencias

La atención comienza con una valoración inicial que permite establecer la prioridad de cada paciente según su gravedad. Este proceso, conocido como triaje, explica por qué el orden de atención no depende únicamente de la hora de llegada. A continuación, el equipo realiza la historia clínica y la exploración médica. Según los síntomas, los antecedentes y los hallazgos, pueden solicitarse análisis, pruebas de imagen, un electrocardiograma u otras exploraciones.

No todos los pacientes necesitan las mismas pruebas. La finalidad no es realizar muchas exploraciones de forma automática, sino obtener la información necesaria para orientar el diagnóstico y decidir el tratamiento adecuado. “Un diagnóstico ágil no significa pedir pruebas indiscriminadamente”, explica el Dr. Podaru Galca. “Significa identificar qué necesita cada paciente, solicitar las exploraciones adecuadas y tomar decisiones en el menor tiempo clínicamente razonable”.

Después de la valoración y del tratamiento inicial, algunos pacientes pueden recibir el alta con indicaciones y seguimiento. Otros necesitan permanecer en observación para comprobar su evolución, ser valorados por otra especialidad o ingresar en el hospital.

Esta continuidad asistencial resulta especialmente importante cuando el episodio urgente revela un problema que requiere completar el estudio, vigilar la respuesta al tratamiento o mantener el seguimiento dentro de otra unidad.

Urgencias 24 horas, capacidad diagnóstica y continuidad asistencial

El Servicio de Urgencias del Hospital Memorial Publio Cordón está operativo las 24 horas, los 365 días del año, bajo la dirección del Dr. Mihai Podaru Galca. Dispone de sistema de triaje, capacidad diagnóstica, zona de observación, atención al paciente crítico y coordinación con las especialidades del hospital. Esta organización permite atender el problema inicial y decidir, según la evolución, si el paciente puede regresar a su domicilio, necesita completar el estudio, permanecer en observación o continuar su atención en otra unidad.

La atención urgente no siempre termina cuando se controla el primer síntoma. En determinados casos es necesario observar la evolución, completar el diagnóstico o asegurar que el paciente continúe atendido por la especialidad correspondiente.

Actuar con orden también es cuidar

Ante una urgencia médica no se espera que una persona sin formación sanitaria pueda identificar el diagnóstico ni resolver la situación por sí sola. Su papel consiste en proteger, observar los cambios importantes, evitar actuaciones inseguras y facilitar una valoración a tiempo.

Actuar bien no significa hacer muchas cosas. Significa hacer las adecuadas, de acuerdo con el estado de la persona.

 

La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada.

Compartir este artículo
Artículo anterior Artículo siguiente

Sobre el especialista

Dr. Mihai Podaru Galca

Especialista en Urgencias

Ver perfil
Llamar Pedir cita