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Vacunas para viajar al extranjero: cuáles pueden necesitarse y de qué depende la recomendación

13 min de lectura
Viajera preparando un viaje internacional con pasaporte, documentación y material de salud antes de la salida.

Antes de un viaje internacional pueden entrar en consideración vacunas frente a hepatitis A y B, fiebre tifoidea, fiebre amarilla, dengue, rabia, enfermedad meningocócica o encefalitis japonesa, entre otras. Pero no existe una pauta única para todos los viajeros. La decisión depende de la vacunación previa, el destino, el itinerario, la duración de la estancia, las actividades previstas y las circunstancias médicas de cada persona.

Cuando alguien empieza a preparar un viaje al extranjero, una de las primeras preguntas relacionadas con la salud suele ser muy concreta: ¿qué vacunas necesito?

La pregunta tiene una respuesta práctica, pero no una lista universal.

Una persona puede necesitar únicamente comprobar que su vacunación habitual está actualizada. Otra puede beneficiarse de una o varias vacunas adicionales. Y en determinados itinerarios puede ser necesario, además, cumplir algún requisito sanitario relacionado con la entrada o el tránsito por un país.

El Dr. Abelardo Fernández Chávez, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y responsable de la Consulta del Viajero Internacional del Hospital Memorial Publio Cordón, explica que el criterio no debe empezar por el nombre del destino, sino por una valoración más completa: «No existe un paquete de vacunas que corresponda automáticamente por viajar a un país. Primero necesitamos saber qué protección tiene ya la persona y después estudiar su recorrido, cuánto tiempo permanecerá y qué actividades tiene previstas».

Ese enfoque evita dos errores frecuentes: pensar que un viaje internacional exige necesariamente muchas vacunas o, por el contrario, asumir que si ninguna es obligatoria tampoco hay nada que revisar.

Primero, saber qué protección tiene ya el viajero

Antes de añadir vacunas relacionadas con el viaje, conviene revisar la vacunación habitual. La consulta puede ser una buena oportunidad para comprobar que las pautas correspondientes a la edad y a la situación médica están correctamente actualizadas. Según los antecedentes de cada persona, puede ser necesario revisar vacunas como tétanos, difteria o poliomielitis, además de otras inmunizaciones incorporadas al calendario habitual.

La documentación vacunal resulta especialmente útil. Permite saber qué vacunas se han administrado, si una pauta quedó completa o si existe una protección que continúa siendo válida y no necesita repetirse.

Para el Dr. Fernández Chávez, este paso es fundamental: «Antes de indicar una vacuna nueva tenemos que conocer los antecedentes. Revisarlos permite detectar pautas incompletas, completar lo que realmente haga falta y evitar intervenciones innecesarias».

El objetivo, por tanto, no es empezar de cero antes de cada viaje, sino conocer con precisión desde qué protección parte cada persona.

Infografía médica que explica que la recomendación de vacunas para viajar depende de la vacunación previa, el destino, la duración del viaje, las actividades y la situación médica del viajero.

¿Qué vacunas pueden entrar en consideración?

Una vez revisados los antecedentes, pueden valorarse distintas vacunas según el recorrido y las posibles exposiciones durante la estancia.

Entre las vacunas de interés en medicina del viajero se encuentran las dirigidas frente a hepatitis A y B, fiebre tifoidea, fiebre amarilla, dengue, rabia, enfermedad meningocócica, encefalitis japonesa, poliomielitis, encefalitis transmitida por garrapatas, cólera, tétanos y difteria, entre otras.

Pero saber cuáles existen no significa que todas estén indicadas. Lo importante es entender cuándo puede tener sentido valorar cada una.

La hepatitis A, por ejemplo, es una de las vacunaciones que con frecuencia se consideran en viajeros no inmunizados cuando el destino y las condiciones del viaje justifican esa protección. La hepatitis B también puede entrar en la valoración, aunque aquí los antecedentes vacunales son especialmente relevantes porque muchas personas pueden estar ya protegidas.

La fiebre tifoidea puede considerarse en determinados itinerarios en los que existe una mayor posibilidad de exposición a agua o alimentos contaminados. La duración de la estancia, las zonas visitadas y la forma en que se desarrollará el recorrido ayudan a precisar la indicación.

En todos estos casos se repite la misma lógica: la vacuna se valora en función del viaje y de la protección previa, no únicamente por el nombre del país.

Más información sobre la Consulta del Viajero Internacional

Conozca cómo se realiza la valoración previa al viaje, qué aspectos se revisan y qué medidas preventivas pueden recomendarse según el destino y las características de cada viajero.

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Dengue: una vacuna que también puede formar parte de la valoración

El dengue ha adquirido una relevancia creciente en medicina del viajero por su amplia circulación en regiones tropicales y subtropicales de Asia, América Latina, el Caribe y otras áreas del mundo.

En 2026, por ejemplo, Sri Lanka ha registrado un aumento muy importante de casos, con 82.007 notificados hasta finales de julio frente a 33.374 durante el mismo periodo de 2025. En las Américas, el dengue continúa teniendo una elevada carga de enfermedad, aunque en 2026 el número acumulado de casos notificados hasta finales de junio era inferior al del mismo periodo de 2025 y también al promedio de los cinco años anteriores. Por tanto, más que hablar de un incremento homogéneo en toda América Latina, es más preciso considerar que la transmisión sigue siendo relevante y puede variar considerablemente entre países y momentos del año.

En la Unión Europea está autorizada Qdenga, vacuna tetravalente frente al dengue, indicada para la prevención de la enfermedad a partir de los 4 años. Su pauta consta de dos dosis administradas con tres meses de intervalo y debe utilizarse de acuerdo con las recomendaciones oficiales.

Sin embargo, su indicación en viajeros no es universal.

La Organización Mundial de la Salud señala que las personas que viven en países donde el dengue no es endémico y que ya han padecido una infección por dengue durante un viaje pueden obtener un mayor beneficio de la vacunación cuando vuelven a desplazarse a una zona endémica. En quienes nunca han pasado la infección, el beneficio esperado es menor y la decisión debe individualizarse.

Por ello, la posible vacunación frente al dengue debe valorarse teniendo en cuenta factores como los antecedentes de infección, la frecuencia y duración de los viajes, el destino, el momento epidemiológico y las circunstancias médicas de cada persona.

Además, la vacunación no sustituye las medidas frente a las picaduras de mosquito. El uso adecuado de repelentes, ropa que reduzca la exposición y otras medidas de protección continúa siendo fundamental para prevenir el dengue y otras infecciones transmitidas por mosquitos.

Infografía sobre prevención del dengue en viajeros con planificación previa, valoración de la vacunación, protección frente a picaduras y medidas durante toda la estancia.

Fiebre amarilla: protección y requisitos no son lo mismo

La fiebre amarilla merece una explicación aparte porque reúne dos cuestiones diferentes. Por un lado, puede existir una indicación médica de vacunación cuando el viajero va a permanecer en una zona con riesgo de transmisión. Por otro, determinados itinerarios pueden estar sujetos a la presentación de un Certificado Internacional de Vacunación.

El Dr. Fernández Chávez considera esencial separar ambas situaciones: «Con la fiebre amarilla debemos diferenciar la indicación médica de la exigencia documental. Una cosa es valorar si la vacuna está aconsejada para proteger al viajero y otra comprobar si existe algún requisito relacionado con el destino, la procedencia o el itinerario previo».

Esta distinción es importante porque los requisitos pueden depender no solo del destino final, sino también de los países visitados previamente o de determinadas escalas.

Rabia y encefalitis japonesa: cuando el tipo de viaje pesa especialmente

Hay vacunas cuya indicación depende mucho más de las actividades y del recorrido. La vacunación frente a la rabia antes del viaje puede valorarse cuando existe una posibilidad relevante de contacto con determinados mamíferos, especialmente si el itinerario incluye lugares donde podría resultar difícil acceder con rapidez a atención médica después de una mordedura o arañazo.

Aquí importan el tipo de actividad, la duración de la estancia y el acceso a asistencia sanitaria.

La encefalitis japonesa ofrece otro ejemplo muy claro. La mayoría de los viajeros que realizan estancias convencionales en Asia presentan un riesgo bajo. Sin embargo, la vacunación puede cobrar mayor relevancia en determinados viajes prolongados o cuando existe una exposición significativa en zonas donde circula el virus, especialmente en actividades mantenidas al aire libre.

Para el Dr. Fernández Chávez, ambas vacunas muestran por qué el itinerario puede ser más informativo que el país: «Hay vacunas en las que necesitamos conocer con bastante precisión las regiones que se van a visitar, cuánto durará la estancia y qué actividades se realizarán. Esos datos pueden cambiar de forma importante la recomendación».

La vacunación frente a la enfermedad meningocócica puede formar parte igualmente de la preparación de determinados viajes y, en algunas circunstancias, estar vinculada a requisitos sanitarios específicos. Otras vacunas, como hepatitis B, poliomielitis, encefalitis centroeuropea o cólera, se valoran según la exposición prevista y las características individuales.

La conclusión no es que exista una larga lista que deba administrarse antes de salir de España. Es justamente la contraria: cada vacuna necesita una indicación.

El destino orienta; el itinerario precisa

Es natural buscar información por países: “vacunas para Tailandia”, “vacunas para Kenia”, “vacunas para Indonesia”. El destino es un buen punto de partida, pero no cuenta toda la historia.

Dentro de un mismo país pueden existir diferencias entre regiones. También influyen la duración de la estancia, la época del año, las actividades previstas, el tipo de alojamiento o la facilidad de acceso a asistencia sanitaria durante determinadas etapas.

Por eso, en consulta, el Dr. Fernández Chávez dedica especial atención al recorrido real: «Cuando una persona nos dice a qué país viaja, sabemos dónde empezar. Pero para hacer una recomendación precisa necesitamos saber qué regiones visitará, cuánto tiempo permanecerá en ellas y qué actividades tiene previstas».

Ese nivel de detalle permite ajustar mejor las recomendaciones y evita trasladar una misma pauta a todos los viajeros que comparten destino.

Vacunas recomendadas y vacunas obligatorias para viajar: cuál es la diferencia

No todas las vacunas que pueden aconsejarse antes de un viaje son obligatorias, ni todas las exigencias sanitarias responden al mismo criterio. Una vacuna puede estar recomendada porque ayuda a reducir un riesgo concreto durante el viaje, aunque no sea necesario acreditar su administración para entrar en el país. Los requisitos de entrada, en cambio, dependen de la normativa sanitaria vigente y pueden variar según el destino, el país de procedencia, los territorios visitados previamente o determinadas escalas.

Por eso es importante diferenciar entre la recomendación médica, orientada a proteger al viajero según su itinerario y sus circunstancias personales, y la exigencia documental, que responde a requisitos de entrada o tránsito. Esta distinción evita interpretar que una vacuna no obligatoria carece de utilidad y, al mismo tiempo, permite comprobar con precisión qué documentación puede ser necesaria antes de iniciar el viaje.

La recomendación también depende de las características del viajero

El itinerario es fundamental, pero no es el único elemento que condiciona la recomendación. La edad, el embarazo, determinadas enfermedades crónicas, la inmunosupresión, las alergias, los tratamientos habituales o los antecedentes vacunales pueden modificar de forma relevante la indicación de una vacuna. En algunas personas una determinada protección puede adquirir mayor importancia; en otras, puede ser necesario adoptar precauciones adicionales o incluso descartar una vacuna concreta.

El Dr. Fernández Chávez resume esta individualización de forma sencilla: «Dos personas pueden hacer exactamente el mismo viaje y no necesitar exactamente las mismas vacunas. La recomendación tiene que integrar siempre el itinerario y la situación médica de quien va a realizarlo».

Por eso, la valoración previa al viaje no se limita a estudiar un destino. También debe tener en cuenta la historia clínica y las circunstancias particulares de cada persona.

¿Es necesario vacunarse de nuevo en cada viaje?

No necesariamente. Algunas vacunas ofrecen una protección prolongada, mientras que otras requieren varias dosis para completar correctamente la pauta o pueden precisar dosis de recuerdo en determinadas circunstancias. Por eso resulta útil conservar la documentación vacunal y revisarla antes de un nuevo viaje.

Una persona que recibió determinadas vacunas con motivo de un desplazamiento anterior puede continuar adecuadamente protegida. En otros casos será necesario comprobar si la pauta quedó completa, si corresponde alguna dosis adicional o si las recomendaciones han cambiado desde entonces. Más que comenzar de nuevo antes de cada viaje, se trata de conocer qué protección existe ya y qué puede ser necesario actualizar para el nuevo itinerario.

¿Con cuánto tiempo conviene preparar la vacunación antes de viajar?

Siempre que sea posible, es recomendable realizar esta revisión con varias semanas de antelación. Como referencia general, una consulta entre cuatro y ocho semanas antes de la salida permite disponer de margen para comprobar los antecedentes vacunales, completar pautas y administrar aquellas vacunas que requieren varias dosis o determinados intervalos entre ellas.

Esta planificación no responde únicamente a la necesidad de recibir una vacuna a tiempo. Permite valorar el viaje con mayor precisión y organizar de forma ordenada las distintas medidas preventivas que puedan ser necesarias. Aun así, cuando la salida está próxima, no debe asumirse que ya es demasiado tarde: todavía pueden existir recomendaciones útiles que convenga priorizar según el destino y las características del viaje.

La preparación sanitaria de un viaje va más allá de las vacunas

La vacunación es una parte importante de la prevención, pero no la única. Según el destino y las características del recorrido, también puede ser necesario valorar la prevención frente al paludismo o malaria, las medidas para reducir las picaduras de insectos, las precauciones relacionadas con el consumo de agua y alimentos o la preparación de un botiquín adaptado al tipo de viaje.

La medicación habitual también puede requerir cierta planificación, especialmente en estancias prolongadas o cuando determinados tratamientos necesitan condiciones específicas de transporte, conservación o documentación. En la Consulta del Viajero Internacional del Hospital Memorial Publio Cordón, todos estos aspectos se integran con la vacunación, el itinerario, los antecedentes médicos y las circunstancias particulares de cada viajero.

Una vacunación adaptada a cada viaje y a cada persona

La pregunta “¿qué vacunas necesito para viajar al extranjero?” puede tener respuestas concretas. Hepatitis A, fiebre tifoidea, fiebre amarilla, dengue, rabia, encefalitis japonesa, meningococo y otras vacunas pueden estar indicadas en determinados viajes. Sin embargo, ninguna lista sustituye una valoración individual.

La decisión parte de conocer qué protección tiene ya el viajero y continúa con el análisis del destino, el recorrido, la duración de la estancia, las actividades previstas y las circunstancias médicas personales. A partir de esa información puede determinarse qué vacunas aportan realmente un beneficio y qué requisitos sanitarios deben comprobarse antes de viajar.

Como resume el Dr. Fernández Chávez: «No buscamos administrar el mayor número posible de vacunas. Buscamos que cada viajero reciba las que realmente están indicadas y que pueda preparar su viaje con recomendaciones claras y ajustadas a su situación».

Información médica y divulgativa

Este contenido tiene carácter informativo y divulgativo y no sustituye una valoración médica individual. Las recomendaciones de vacunación y los requisitos sanitarios relacionados con un viaje pueden variar según el itinerario, las circunstancias personales, la situación epidemiológica y la normativa vigente en cada momento.

La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada.

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Dr. Abelardo Fernández Chávez

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