Síndrome de May-Thurner: valoración y tratamiento en Unidad especializada

Tabla de contenidos
Evaluación de la compresión venosa ilíaca
El síndrome de May-Thurner es una causa frecuente de obstrucción venosa en la pelvis que puede provocar hinchazón persistente de una pierna, sensación de pesadez o episodios de trombosis venosa profunda.
En la Unidad de Síndromes Compresivos Abdominales y Trombosis Venosa del Hospital Memorial Publio Cordón, se realiza una evaluación especializada orientada a identificar si existe una compresión de la vena ilíaca y si esta alteración está afectando de forma relevante al retorno de la sangre desde la pierna hacia el corazón.
En esta condición, la arteria ilíaca derecha comprime la vena ilíaca izquierda. Cuando esta compresión es significativa, el flujo venoso se dificulta y puede favorecer la aparición de trombosis o síntomas venosos persistentes.
El objetivo del estudio es determinar si esta compresión requiere tratamiento. En muchos casos, un diagnóstico preciso permite corregirla mediante técnicas mínimamente invasivas y mejorar de forma clara los síntomas.

Abordaje especializado en la Unidad de Síndromes Compresivos
El manejo del síndrome de May-Thurner requiere una valoración experta del sistema venoso profundo, ya que no solo se trata de identificar una trombosis cuando aparece, sino de detectar la causa que la ha provocado.
La Unidad integra evaluación clínica, pruebas de imagen vascular y tratamiento endovascular, lo que permite abordar tanto las fases iniciales como las formas más avanzadas de la enfermedad.
Este enfoque permite definir de forma individualizada si es necesario tratar la compresión venosa y cuál es la mejor opción en cada caso.
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Diagnóstico de la compresión venosa ilíaca
El diagnóstico tiene como objetivo confirmar si la compresión de la vena está alterando el flujo sanguíneo.
El primer paso suele ser el eco-Doppler venoso, una ecografía que permite analizar el flujo de la sangre en las venas de las piernas.
Cuando se sospecha una compresión en la pelvis, se utilizan pruebas de imagen más avanzadas como el angio-TAC o la resonancia venosa, que permiten visualizar la anatomía de las venas y su relación con las arterias.
En algunos casos se completa el estudio con ultrasonido intravascular (IVUS), una técnica que permite estudiar la vena desde el interior y medir con precisión el grado de estrechamiento.
Cuándo tratar el síndrome de May-Thurner
El tratamiento depende del grado de compresión venosa, de la presencia de trombosis y de los síntomas. En casos leves, puede ser suficiente el seguimiento clínico y el tratamiento médico.
Cuando la compresión es significativa o ha provocado trombosis venosa profunda, suele ser recomendable restablecer el flujo venoso para evitar nuevas complicaciones y mejorar los síntomas.
Valoración de la compresión venosa y opciones de tratamiento
El estudio vascular permite confirmar la compresión y determinar si es recomendable tratamiento endovascular.
Tratamiento: angioplastia y stent venoso ilíaco
El tratamiento más utilizado es el abordaje endovascular, un procedimiento mínimamente invasivo que permite tratar la vena desde el interior sin necesidad de cirugía abierta.
A través de una punción —habitualmente en la ingle— se introduce un catéter hasta la vena comprimida. Allí se realiza una angioplastia (dilatación de la vena mediante un balón) y, posteriormente, se coloca un stent venoso —una pequeña malla metálica diseñada para mantener la vena abierta—.
Al corregir la compresión, se restablece el flujo sanguíneo y se mejora el retorno venoso desde la pierna, lo que permite reducir los síntomas y disminuir el riesgo de nuevas trombosis.
Seguimiento y recuperación
Tras el tratamiento se realiza un seguimiento clínico y ecográfico para comprobar la evolución del sistema venoso y la mejoría de los síntomas.
En algunos casos se recomienda tratamiento anticoagulante durante un periodo determinado, así como medidas para favorecer el retorno venoso.
La mayoría de los pacientes experimenta una mejoría progresiva de la hinchazón y la pesadez de la pierna, pudiendo retomar su actividad habitual en un corto periodo de tiempo.
Decidir el tratamiento en el momento adecuado
El síndrome de May-Thurner puede pasar desapercibido si no se realiza un estudio específico del sistema venoso profundo. Una valoración especializada permite identificar la compresión, valorar su impacto real y decidir si el tratamiento está indicado.
Cuando se trata de forma adecuada, es posible mejorar los síntomas venosos y reducir el riesgo de nuevas complicaciones.

