Polisomnografía nocturna

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La polisomnografía nocturna, también conocida como polisomnografía o estudio del sueño, permite observar de forma simultánea diferentes funciones del organismo mientras la persona duerme. El registro ayuda a conocer cómo se estructura el sueño y a relacionar los despertares, la respiración, los cambios de oxígeno o determinados movimientos con el momento exacto de la noche en el que aparecen.
Qué es una polisomnografía nocturna y qué permite estudiar
La polisomnografía nocturna es una prueba que registra de forma simultánea distintas señales fisiológicas mientras una persona duerme.
A diferencia de un registro centrado únicamente en la respiración, permite identificar cuándo la persona está realmente dormida, reconocer las diferentes fases del sueño y observar qué sucede en esos momentos con la respiración, el oxígeno, la actividad muscular y determinados movimientos.
Para obtener esta información se colocan pequeños sensores en diferentes zonas del cuerpo. Según el motivo del estudio, el registro puede complementarse con vídeo sincronizado.
El objetivo no es analizar cada señal por separado, sino reconstruir cómo se desarrolla la noche y relacionar unos cambios con otros. Por ejemplo, puede conocerse si una alteración respiratoria aparece en una fase concreta del sueño, se acompaña de un descenso de oxígeno o provoca un despertar.
Los criterios utilizados para analizar una polisomnografía están estandarizados e incluyen la valoración de las fases del sueño, los despertares, los eventos respiratorios, los movimientos y determinados eventos cardiacos.
Además de registrar la respiración y el oxígeno, la prueba permite saber cuándo la persona está dormida y en qué fase del sueño se encuentra. Así pueden relacionarse apneas, despertares, movimientos y otros cambios con el momento concreto en el que aparecen.
¿Necesita más información sobre la polisomnografía nocturna?
El equipo puede ofrecer información sobre la preparación, el desarrollo de la noche y las situaciones en las que este estudio puede aportar información útil.
Qué señales se registran durante el estudio del sueño
Los sensores se agrupan para responder a tres preguntas principales: cómo se está durmiendo, cómo se está respirando y qué otros cambios aparecen durante la noche.
Cómo se reconoce el sueño
Pequeños electrodos colocados sobre el cuero cabelludo registran la actividad eléctrica cerebral. Junto con los sensores situados cerca de los ojos y en determinados músculos, permiten diferenciar la vigilia de las distintas fases del sueño.
Entre estas fases se encuentra el sueño REM, una etapa caracterizada, entre otros aspectos, por movimientos rápidos de los ojos y cambios específicos en la actividad muscular.
Esta información permite saber cuánto tiempo se ha dormido realmente y cómo se ha organizado el sueño durante la noche.
Cómo se estudia la respiración
Unos sensores próximos a la nariz y la boca registran el paso del aire. Al mismo tiempo, unas bandas colocadas alrededor del tórax y del abdomen permiten conocer el esfuerzo que realiza la persona para respirar.
Un pulsioxímetro, normalmente colocado en un dedo, registra la concentración de oxígeno en sangre y permite observar sus cambios durante la noche.
Qué otros cambios pueden registrarse
El estudio puede incluir el ritmo cardiaco, los movimientos de las piernas, la posición corporal y el ronquido. Cuando se investigan determinados movimientos o comportamientos nocturnos, puede añadirse vídeo sincronizado para relacionar lo observado con las fases del sueño y las demás señales registradas.

Cuándo puede estar indicada una polisomnografía nocturna
La prueba puede solicitarse cuando es necesario observar directamente qué ocurre durante el sueño y la historia clínica o un estudio más limitado no proporcionan información suficiente.
Trastornos respiratorios durante el sueño
Una de sus aplicaciones más frecuentes es el estudio de la apnea del sueño y de otros trastornos en los que la respiración puede alterarse durante la noche.
La polisomnografía permite distinguir diferentes tipos de eventos respiratorios, comprobar si aparecen en determinadas fases o posiciones y valorar si se acompañan de despertares o cambios de oxígeno.
Movimientos durante el sueño
Puede utilizarse para investigar movimientos repetidos de las extremidades y determinar si fragmentan el sueño o se relacionan con despertares.
Conductas o episodios nocturnos
Algunas personas presentan movimientos, vocalizaciones o comportamientos durante la noche que necesitan una evaluación más detallada.
En determinadas parasomnias, término que agrupa conductas o experiencias anormales que aparecen durante el sueño, el registro de las señales fisiológicas y, cuando procede, del vídeo puede ayudar a caracterizar los episodios.
Somnolencia excesiva durante el día
En personas con una somnolencia diurna intensa, la polisomnografía puede formar parte de una evaluación más amplia.En determinados casos se realiza antes de pruebas específicas destinadas a estudiar la facilidad con la que una persona se queda dormida durante el día.
La polisomnografía no forma parte del estudio rutinario de todo insomnio. Puede plantearse cuando existen además síntomas que hacen sospechar otro trastorno del sueño que necesita un registro nocturno.
La de Memorial aborda insomnio crónico, somnolencia diurna excesiva, hipersomnias, narcolepsia, alteraciones del ritmo sueño-vigilia, movimientos periódicos de las extremidades y parasomnias, entre otros trastornos.
Polisomnografía nocturna y apnea del sueño
Durante el sueño pueden producirse episodios en los que el paso del aire se interrumpe o disminuye. Una apnea es una interrupción del flujo de aire que cumple unos criterios definidos. Una hipopnea es una disminución parcial de la respiración que puede asociarse a un descenso de oxígeno o a un despertar.
La polisomnografía permite saber cuándo aparecen estos eventos, qué ocurre con el esfuerzo respiratorio y si producen cambios de oxígeno o interrupciones del sueño. También permite conocer si son más frecuentes cuando la persona duerme boca arriba o durante una determinada fase del sueño.
Una de sus características importantes es que el equipo conoce cuánto tiempo se ha dormido realmente, de modo que los eventos respiratorios pueden relacionarse con el tiempo efectivo de sueño.
En adultos seleccionados con sospecha de apnea obstructiva puede utilizarse una prueba respiratoria domiciliaria. La polisomnografía resulta especialmente relevante cuando se necesita una evaluación más amplia o cuando un estudio domiciliario no proporciona información suficiente. Las guías de medicina del sueño diferencian ambas estrategias y no consideran la prueba domiciliaria un sustituto universal de la polisomnografía.
Cuando predominan los problemas respiratorios, Memorial dispone además de una , que utiliza poligrafía respiratoria domiciliaria o polisomnografía nocturna según la complejidad clínica.
Diferencias entre polisomnografía y poligrafía respiratoria domiciliaria
Ambas pruebas pueden participar en el estudio de trastornos respiratorios nocturnos, pero no registran exactamente la misma información.
La polisomnografía analiza también señales que permiten conocer si la persona está despierta o dormida y en qué fase del sueño se encuentra. Además, registra respiración, oxígeno, actividad muscular y otros parámetros. La poligrafía respiratoria domiciliaria se centra principalmente en la respiración, el oxígeno y otras variables asociadas y suele realizarse en casa.
Esta diferencia es importante porque en una polisomnografía los eventos respiratorios pueden relacionarse con el tiempo real de sueño, mientras que determinados estudios domiciliarios se basan en el tiempo disponible de registro.
La elección entre ambas depende de la pregunta clínica, de los antecedentes y de la complejidad del problema que se está investigando.
Cómo prepararse para una polisomnografía nocturna
La unidad facilitará instrucciones específicas para cada estudio. En general, conviene acudir con el cabello limpio y evitar geles, lacas, aceites u otros productos que puedan dificultar la colocación de los electrodos.
También suele resultar práctico llevar ropa cómoda para dormir y los objetos personales necesarios para pasar la noche. Antes del estudio es importante informar sobre:
La medicación habitual.
Medicamentos utilizados para dormir o mantenerse despierto.
Dispositivos utilizados para tratar problemas respiratorios durante el sueño.
Alergias o irritaciones producidas previamente por adhesivos.
Problemas de movilidad o necesidad de ayuda para levantarse.
Cualquier necesidad relevante durante la noche.
No deben suspenderse medicamentos ni modificarse sus horarios por iniciativa propia.
Las indicaciones relacionadas con cafeína, alcohol, siestas o determinados tratamientos dependen del objetivo del estudio y deben seguirse según las instrucciones recibidas.
Cómo se realiza una polisomnografía nocturna
Al llegar a la unidad, el personal explica cómo se desarrollará el estudio y prepara los diferentes sensores. Se colocan electrodos sobre el cuero cabelludo y la cara, sensores respiratorios próximos a la nariz y la boca, bandas alrededor del tórax y el abdomen y un pulsioxímetro. Cuando la indicación lo requiere pueden añadirse sensores en las piernas y otros registros.
La colocación lleva un tiempo porque antes de comenzar es necesario comprobar que todas las señales se reciben correctamente. Después, la persona se acuesta en la habitación destinada al estudio e intenta dormir de la forma más habitual posible.
Los sensores y cables se organizan para permitir cambios de postura. No es necesario permanecer inmóvil durante toda la noche. El personal supervisa el registro desde otra estancia y puede ajustar algún sensor si deja de funcionar correctamente.
Si es necesario levantarse al baño, el equipo ayuda a gestionar las conexiones para facilitar el desplazamiento.
En determinados estudios puede estar previsto ajustar durante la noche un tratamiento respiratorio mediante un dispositivo que proporciona presión de aire. Cuando esta intervención forma parte de la prueba, se explica previamente.
Qué puede sentirse durante la noche y qué ocurre al finalizar
La colocación de los sensores no suele producir dolor, aunque su presencia puede resultar algo incómoda al principio. Las bandas se perciben alrededor del tórax y del abdomen, y el sensor respiratorio situado cerca de la nariz puede generar una sensación diferente a la habitual.
Es frecuente tardar algo más en conciliar el sueño o despertarse más veces debido al entorno y a los sensores.
Es habitual que el sueño sea algo diferente durante la noche del estudio. El especialista valora cuánto se ha dormido, qué fases se han registrado y la calidad de las señales para determinar si la información obtenida permite interpretar adecuadamente la prueba. Por la mañana se retiran los electrodos y los sensores. Puede quedar algo de gel o adhesivo sobre la piel o el cabello, que normalmente desaparece con el lavado habitual. En la mayoría de los casos no se necesita recuperación y puede retomarse la actividad habitual, salvo indicación diferente del equipo. El resultado no suele estar disponible inmediatamente, ya que el registro contiene muchas horas de información que deben revisarse y analizarse antes de elaborar el informe.
Qué información aportan los resultados de una polisomnografía
El informe no se limita a indicar si existe o no un trastorno. El especialista reconstruye cómo se ha desarrollado la noche y relaciona los diferentes cambios registrados.
Cómo se ha organizado el sueño
Se analiza cuánto tiempo se ha dormido, cuánto se ha tardado en conciliar el sueño y cómo se distribuyen sus distintas fases.
También se estudian los despertares y puede calcularse la eficiencia del sueño, que relaciona el tiempo realmente dormido con el tiempo permanecido en la cama.
Respiración, despertares y oxígeno
El estudio identifica apneas, hipopneas y otros posibles eventos respiratorios y permite saber si aparecen especialmente en determinadas fases o posiciones.
También muestra si esos episodios provocan despertares y qué sucede con la concentración de oxígeno.
La valoración del oxígeno no se basa únicamente en cuál ha sido el valor más bajo. También se tienen en cuenta la duración, la repetición y su relación con los eventos respiratorios.
Movimientos durante el sueño
El registro puede identificar movimientos repetidos de las piernas y valorar si se asocian a despertares.
Cuando se investigan determinados comportamientos nocturnos, el vídeo y la actividad muscular permiten relacionar lo observado con la fase del sueño en la que se produce.
Ritmo cardiaco
La prueba registra la frecuencia cardiaca y determinados cambios del ritmo durante la noche.
Esta información forma parte de la polisomnografía, pero no sustituye un estudio cardiológico específico cuando resulta necesario.
Qué significa el índice de apnea-hipopnea
En los estudios de apnea, uno de los parámetros más conocidos es el índice de apnea-hipopnea (IAH). Expresa el número medio de apneas e hipopneas registradas por cada hora de sueño.
Es una información importante, pero no resume por sí sola todo el estudio. El especialista también tiene en cuenta los síntomas, los cambios de oxígeno, los despertares, las fases del sueño en las que aparecen los eventos, la posición corporal y otras circunstancias clínicas.
El informe puede incluir además parámetros relacionados con la continuidad del sueño, los movimientos de las piernas y otras señales registradas.
Cuando el estudio no permite llegar a una conclusión
En ocasiones la polisomnografía no responde por completo a la pregunta que motivó el estudio. Puede ocurrir porque la persona haya dormido poco tiempo, porque algún sensor haya perdido señal durante una parte relevante de la noche o porque el episodio que se quería estudiar no haya aparecido.
También existe una variación natural de una noche a otra. Incluso un registro técnicamente adecuado puede no explicar todos los síntomas.
Cuando esto ocurre, el especialista relaciona el resultado con la historia clínica y puede valorar otras pruebas o una nueva polisomnografía cuando resulte necesario. Un estudio sin alteraciones relevantes no excluye todos los trastornos del sueño.
Limitaciones y posibles molestias de la polisomnografía
La polisomnografía estudia una noche concreta, y dormir fuera del entorno habitual y con sensores puede modificar en cierta medida el sueño. Algunos trastornos aparecen de manera intermitente y pueden no manifestarse durante la noche estudiada.
La calidad del resultado depende también de que se obtenga suficiente tiempo de sueño y de que los sensores registren correctamente. Aunque proporciona una gran cantidad de información, no permite explicar por sí sola todas las causas de insomnio, cansancio o somnolencia.
La prueba es no invasiva y no utiliza radiación ionizante. Las molestias están relacionadas principalmente con los sensores, las bandas y los adhesivos y pueden incluir ligera irritación de la piel o incomodidad durante la noche.
Poligrafía, actigrafía y otras pruebas del sueño
No todos los problemas del sueño necesitan la misma prueba. Cuando la pregunta principal es estudiar una posible apnea obstructiva en una persona seleccionada, puede utilizarse una poligrafía respiratoria domiciliaria.
Cuando interesa conocer durante varios días los horarios reales de sueño y vigilia, puede recurrirse a la actigrafía. Esta técnica utiliza un pequeño dispositivo similar a un reloj que registra periodos de actividad y reposo.
La de Memorial utiliza polisomnografía, actigrafía y otras pruebas según el problema que se esté investigando.
Cuando existe una somnolencia diurna excesiva puede estar indicado el test de latencias múltiples del sueño, que se realiza durante el día y mide la facilidad con la que una persona se queda dormida en varias oportunidades programadas. Puede formar parte de la evaluación de la narcolepsia y de otros trastornos caracterizados por una somnolencia excesiva.
Los diarios de sueño aportan además información sobre horarios, despertares y percepción del descanso. Cada una de estas herramientas responde a una pregunta diferente y puede complementar a las demás.
Para ampliar información sobre problemas frecuentes del descanso pueden consultarse los contenidos de Memorial y , incluidos entre los contenidos relacionados de la propia unidad.
Especialistas en polisomnografía nocturna en Memorial Publio Cordón
En el Hospital Memorial Publio Cordón, la polisomnografía nocturna se realiza en la , integrada en Neurología dentro del Brain & Mind Center. La especialidad de Neurología está dirigida por la Dra. Rocío García-Ramos.
La Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño está dirigida por el Dr. Alejandro Melcón Villalibre, especialista en trastornos del sueño en adultos y población pediátrica, apnea obstructiva y central del sueño y polisomnografía nocturna.
El proceso comienza con una valoración clínica del problema del sueño. Cuando está indicada la polisomnografía, personal específicamente formado prepara los sensores y supervisa la calidad del registro. Posteriormente, el especialista integra las diferentes señales con los síntomas y los antecedentes para interpretar el estudio.
Cuando predominan alteraciones respiratorias u otros problemas que requieren una evaluación adicional, la atención puede coordinarse con unidades especializadas de Neumología, Otorrinolaringología u otras áreas. La propia Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño contempla esta coordinación multidisciplinar.
Preguntas frecuentes sobre polisomnografía nocturna
Es lo mismo polisomnografía que estudio del sueño?
“Estudio del sueño” es una denominación amplia que puede referirse a diferentes pruebas. La polisomnografía nocturna es un estudio que registra simultáneamente el sueño y distintas señales fisiológicas durante la noche.
¿Hay que dormir toda la noche para que la prueba sea válida?
No necesariamente. El especialista valora el tiempo de sueño registrado, las fases obtenidas y la calidad de las señales para determinar si existe información suficiente.
¿Puedo moverme mientras duermo?
Sí. Los sensores y los cables se colocan para permitir cambios habituales de postura durante la noche.
¿Qué ocurre si necesito levantarme al baño?
El personal que supervisa el estudio puede ayudar a gestionar las conexiones para facilitar el desplazamiento.
¿Hay que suspender medicamentos antes de la polisomnografía?
No por iniciativa propia. Algunos tratamientos pueden modificar el sueño, por lo que deben comunicarse a la unidad y seguir sus instrucciones.
¿La polisomnografía se utiliza únicamente para diagnosticar apnea del sueño?
No. Puede utilizarse también en el estudio de determinados movimientos, parasomnias, somnolencia excesiva y otros trastornos cuando se necesita analizar lo que ocurre durante el sueño.
¿En qué se diferencia de una poligrafía respiratoria?
La polisomnografía registra señales que permiten saber cuándo la persona está realmente dormida y en qué fase del sueño se encuentra. La poligrafía se centra principalmente en la respiración y el oxígeno.
¿Qué es el índice de apnea-hipopnea?
Es el número medio de apneas e hipopneas registradas por cada hora de sueño. Es un parámetro importante, pero su significado debe interpretarse junto con el resto del estudio.
¿Un estudio sin alteraciones descarta cualquier trastorno del sueño?
No. Algunos problemas pueden ser intermitentes o no aparecer durante esa noche. El resultado se relaciona siempre con los síntomas y con el resto de la evaluación.
¿Cuándo se conoce el resultado?
No suele estar disponible al terminar la noche. Las señales registradas deben revisarse y analizarse antes de elaborar el informe.
Información médica de carácter divulgativo
Esta ficha pretende ayudar a comprender qué es una polisomnografía nocturna, cómo se realiza, qué señales registra y qué información puede aportar dentro del estudio de los trastornos del sueño.
El Hospital Memorial Publio Cordón promueve una información médica rigurosa, comprensible y útil, vinculada a la asistencia especializada, la y al avance de la medicina.
La información tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario ni las instrucciones facilitadas por la Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño. La indicación de la prueba, la preparación, los sensores utilizados y la interpretación de los resultados deben adaptarse a la situación clínica y al objetivo concreto del estudio.
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