Tratamiento

Cirugía laparoscópica de la hernia inguinal

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Cirugía laparoscópica de la hernia inguinal

La cirugía laparoscópica permite reparar una hernia inguinal a través de pequeñas incisiones, accediendo a la zona debilitada de la ingle desde la cara interna de la pared abdominal. Durante la intervención, el cirujano devuelve a su posición los tejidos que han atravesado esa zona y coloca habitualmente una malla que refuerza ampliamente la región.
El objetivo es conseguir una reparación duradera y favorecer una recuperación progresiva de las actividades habituales. Existen dos técnicas principales, denominadas TEP y TAPP. Utilizan caminos diferentes para llegar hasta la zona donde se coloca la malla, pero persiguen esencialmente el mismo objetivo.

Cirugía laparoscópica de la hernia inguinal: en qué consiste la reparación

Una hernia inguinal aparece cuando una zona de la pared abdominal situada en la ingle pierde resistencia y permite que grasa u otros tejidos del interior del abdomen protruyan a través de ella. La cirugía busca reparar esa zona debilitada.

En una intervención laparoscópica, el cirujano no accede directamente a la hernia mediante una incisión sobre la ingle. Introduce una pequeña cámara y varios instrumentos a través de pequeñas incisiones abdominales y alcanza la región inguinal desde su cara interna.

Este abordaje permite observar ampliamente la zona en la que se ha producido la debilidad y realizar la reparación desde la parte posterior de la pared abdominal. La intervención se lleva a cabo habitualmente bajo anestesia general.

Infografía sobre la cirugía laparoscópica de la hernia inguinal con pequeñas incisiones, cámara y colocación de malla

Qué se busca con la reparación y cómo actúa la malla

El objetivo de la operación no consiste únicamente en hacer desaparecer el bulto producido por la hernia. La reparación pretende reforzar la zona de la pared abdominal que ha perdido resistencia y reducir la posibilidad de que la hernia vuelva a aparecer.

Para conseguirlo se utiliza habitualmente una malla quirúrgica. En lugar de cubrir únicamente el punto concreto por el que ha aparecido la hernia, la malla se extiende sobre una superficie más amplia de la región inguinal.

De este modo se refuerza toda la zona susceptible de debilidad y se distribuyen las fuerzas que soporta la pared abdominal durante actividades tan habituales como caminar, levantarse, toser o realizar ejercicio.

La actualización internacional de las guías HerniaSurge sobre el tratamiento de las hernias de la ingle mantiene la reparación con malla como la opción recomendada para la mayoría de los adultos que necesitan cirugía de una hernia inguinal.

Existen diferentes tipos de malla y distintas formas de colocarla o estabilizarla. La elección depende de las características de la hernia y forma parte de la planificación quirúrgica.

La reparación refuerza ampliamente la zona debilitada

La malla se coloca detrás de la región inguinal para cubrir una superficie mayor que el punto por el que ha aparecido la hernia. Así se refuerza la zona de la pared abdominal que ha perdido resistencia.

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Cómo se realiza la intervención: técnicas TEP y TAPP

La cirugía comienza con varias pequeñas incisiones a través de las que se introducen una cámara y los instrumentos quirúrgicos. El cirujano identifica la hernia desde la parte posterior de la pared abdominal, libera cuidadosamente los tejidos que han atravesado la zona debilitada y los devuelve a su posición.

A continuación prepara el espacio donde se extenderá la malla. La prótesis queda situada entre la pared abdominal y la fina membrana que recubre internamente el abdomen, denominada peritoneo. Este lugar recibe el nombre de espacio preperitoneal.

Las técnicas TEP y TAPP utilizan caminos diferentes para llegar hasta este mismo espacio. En la técnica TAPP, el cirujano entra inicialmente en la cavidad abdominal y, desde allí, accede a la zona donde colocará la malla. Una vez terminada la reparación, vuelve a cerrar el peritoneo para que la prótesis quede separada de los órganos abdominales.

En la técnica TEP se llega directamente al espacio situado detrás de la pared abdominal sin entrar de forma intencionada en la cavidad abdominal. Para la persona que va a ser operada, lo más importante es que ambas técnicas persiguen la misma finalidad: reparar la hernia colocando un refuerzo amplio detrás de la región inguinal.

La revisión Cochrane de 2024 que compara TEP y TAPP no encontró evidencia suficientemente sólida para considerar una de las dos técnicas universalmente superior en resultados como recurrencia, complicaciones graves o dolor crónico.

La elección depende de las características de la hernia, de operaciones previas y, de manera especialmente importante, de la experiencia del cirujano.

Cuándo puede recomendarse la cirugía laparoscópica

Cuando una hernia inguinal produce dolor o molestias relevantes, limita las actividades habituales o existen otras razones clínicas para repararla, se valora qué técnica quirúrgica puede resultar más adecuada.

No todas las hernias necesitan operarse inmediatamente. En determinados hombres con una hernia que produce pocos o ningún síntoma puede plantearse inicialmente una estrategia de vigilancia. La indicación de cirugía debe, por tanto, individualizarse.

Una vez tomada la decisión de operar, la laparoscopia constituye una de las principales opciones disponibles para muchas hernias inguinales.

El abordaje resulta especialmente interesante cuando existen hernias en las dos ingles, ya que los mismos pequeños accesos permiten alcanzar ambos lados y realizar las dos reparaciones durante una única intervención.

También puede ofrecer ventajas cuando una hernia reaparece después de una reparación abierta. En estos casos permite trabajar desde la cara posterior de la pared abdominal, en un plano diferente al utilizado durante la primera operación y generalmente menos alterado por la cicatriz previa.

En las mujeres, el abordaje posterior permite además visualizar ampliamente la región femoral, donde puede existir otro tipo de hernia próxima a la inguinal. Estas situaciones forman parte de los escenarios en los que las recomendaciones internacionales HerniaSurge conceden especial relevancia a las técnicas laparoscópicas TEP y TAPP.

Qué resultados puede ofrecer la reparación laparoscópica

Actualmente, una buena reparación de hernia no se valora únicamente porque el bulto desaparezca. Importan también que la reparación sea duradera, que la persona pueda recuperar progresivamente sus actividades y que la intervención deje el menor dolor persistente posible.

Cuando las técnicas están correctamente realizadas por equipos con experiencia, TEP, TAPP y las principales reparaciones abiertas con malla consiguen tasas bajas y globalmente comparables de recurrencia —es decir, de que la hernia vuelva a aparecer—.

Las diferencias más relevantes se observan en la recuperación y el dolor. Las guías HerniaSurge concluyen que las técnicas laparoscópicas TEP y TAPP permiten generalmente una recuperación más rápida y se asocian con un menor riesgo de dolor persistente que la reparación abierta de Lichtenstein, una de las técnicas abiertas más utilizadas, cuando existe experiencia quirúrgica adecuada.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 sobre dolor crónico después de la reparación de una hernia inguinal encontró también una menor frecuencia de dolor inguinal persistente con las técnicas laparoscópicas.

Estos resultados describen lo que ocurre, de media, en grupos de pacientes. No permiten anticipar exactamente cuánto dolor tendrá una persona concreta ni cuánto tiempo necesitará para recuperar completamente sus actividades

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Cómo se decide entre cirugía laparoscópica y otros abordajes

No existe una técnica quirúrgica adecuada para todas las hernias ni para todas las personas. Para seleccionar el abordaje se tienen en cuenta el tipo y tamaño de la hernia, si afecta a una o a las dos ingles, si se trata de la primera intervención o de una recurrencia, las operaciones realizadas anteriormente y el estado general de la persona.

También influye el tipo de anestesia. TEP y TAPP se realizan habitualmente bajo anestesia general. Algunas reparaciones abiertas pueden realizarse con anestesia local, una posibilidad que puede ser especialmente útil en determinados pacientes.

Una cirugía previa de la pelvis o la próstata, radioterapia pélvica o determinadas hernias inguinoescrotales de gran tamaño pueden hacer que el abordaje laparoscópico resulte técnicamente más complejo y que otra técnica ofrezca mejores condiciones.

Las recomendaciones HerniaSurge insisten en adaptar la elección a las características de la persona, de la hernia y de la experiencia disponible.

Por ello, la decisión no consiste en elegir la técnica más moderna, sino la reparación que ofrece mejores condiciones para ese caso concreto y para el equipo que va a realizarla.

Riesgos y posibles complicaciones

Durante los primeros días después de la operación es habitual sentir molestias en la zona de las pequeñas incisiones y de la ingle. También pueden aparecer cierta inflamación o pequeños hematomas.

Otro hallazgo relativamente frecuente es el seroma. Un seroma es una acumulación de líquido en el espacio que anteriormente ocupaban los tejidos de la hernia. Puede notarse como un pequeño bulto y generar preocupación porque puede parecer que la hernia ha vuelto a aparecer.

Con frecuencia, el organismo va reabsorbiendo progresivamente ese líquido. Si el bulto aumenta, resulta especialmente doloroso, persiste o genera dudas, debe ser valorado por el equipo quirúrgico. También pueden aparecer retención urinaria, infección o hematomas de mayor tamaño.

Las complicaciones importantes son poco frecuentes, pero la proximidad de vasos sanguíneos, vejiga, intestino y otras estructuras hace necesaria una técnica cuidadosa. De manera infrecuente pueden producirse lesiones de alguna de estas estructuras.

El dolor que persiste durante meses y comienza a interferir con las actividades cotidianas constituye una situación diferente del dolor habitual de los primeros días. Este problema recibe el nombre de dolor inguinal crónico postoperatorio.

Puede aparecer después de cualquier reparación de una hernia. En su origen pueden intervenir los nervios de la región, la cicatrización, la inflamación y otros factores.

La evidencia actual muestra un menor riesgo de dolor persistente después de TEP y TAPP que después de la reparación abierta de Lichtenstein, aunque ninguna técnica puede eliminar por completo esta posibilidad.

También existe un pequeño riesgo de que la hernia vuelva a aparecer. Las reparaciones modernas con malla presentan tasas bajas de recurrencia cuando están correctamente realizadas.

Recuperación y vuelta progresiva a las actividades

La recuperación comienza pocas horas después de la intervención. Siempre que la situación clínica lo permita, se favorece que la persona se levante y camine desde el mismo día de la operación. Recuperar progresivamente el movimiento forma parte del propio proceso postoperatorio.

Muchas reparaciones laparoscópicas pueden realizarse mediante cirugía ambulatoria o con una estancia hospitalaria breve, aunque esto depende de las características de la intervención y de cada persona.

Durante los primeros días es habitual sentir molestias al levantarse, caminar, toser o realizar determinados movimientos. Su intensidad suele disminuir progresivamente.

No todas las personas se recuperan al mismo ritmo. El regreso al trabajo depende especialmente del tipo de actividad laboral. Un trabajo sedentario plantea unas exigencias muy diferentes de otro que requiere levantar peso o realizar un esfuerzo físico importante.

Lo mismo ocurre con el ejercicio. No existe un número de días válido para todas las personas para volver a conducir, trabajar, levantar peso o practicar deporte. La progresión debe adaptarse a la evolución de las molestias, al tipo de actividad y a las indicaciones del equipo quirúrgico.

En términos generales, la evidencia recogida en las guías HerniaSurge respalda una recuperación más rápida después de las técnicas laparoscópicas en pacientes adecuadamente seleccionados

Recuperar la actividad también forma parte del resultado

Una buena reparación busca que la hernia permanezca corregida, pero también que la persona pueda recuperar progresivamente sus actividades con comodidad y con el menor riesgo posible de dolor persistente.

Seguimiento después de la operación

Después del alta, las pequeñas heridas abdominales cicatrizan progresivamente y las molestias deberían ir disminuyendo. Durante un tiempo puede existir cierta sensación de tirantez, inflamación o cambios en la sensibilidad de la zona.

El seguimiento permite comprobar la cicatrización, valorar posibles seromas o inflamaciones y resolver dudas sobre la recuperación del trabajo, la actividad física o el ejercicio.Un dolor que aumenta de manera importante en lugar de mejorar, fiebre, signos claros de infección en las heridas u otros síntomas llamativos requieren valoración médica.

Si las molestias en la ingle persisten durante meses y comienzan a interferir con las actividades habituales, también deben estudiarse de manera específica

La experiencia del equipo y su importancia en los resultados

TEP y TAPP requieren formación quirúrgica específica. El cirujano trabaja desde la parte posterior de la pared abdominal, donde la anatomía se observa de manera diferente a la de una reparación abierta convencional y donde existen estructuras que deben identificarse con precisión.

Las guías internacionales HerniaSurge destacan que estas técnicas presentan una curva de aprendizaje relevante y que la formación y la experiencia influyen en sus resultados. Por ello, la elección del tratamiento no depende únicamente de qué procedimiento puede realizarse, sino también de qué experiencia tiene el equipo que va a llevarlo a cabo.

Especialistas en hernia inguinal: valoración, cirugía y seguimiento

La valoración de una hernia inguinal comienza habitualmente en Cirugía General y del Aparato Digestivo y, cuando existe una unidad especializada, dentro del área dedicada específicamente a la cirugía de la pared abdominal.

En el Hospital Memorial Publio Cordón, este recorrido se articula en la Unidad de Pared Abdominal, integrada en la Especialidad de Cirugía General y del Aparato Digestivo. La unidad está especializada en el diagnóstico y tratamiento quirúrgico de hernias y defectos de la pared abdominal y está dirigida por el Dr. Jorge Martín Gil.

La valoración inicial incluye la historia clínica y una exploración dirigida para confirmar la presencia de la hernia, conocer sus características y determinar cómo afecta a la actividad cotidiana. En muchas personas esta evaluación proporciona información suficiente; cuando existen dudas o es necesario definir mejor la anatomía, pueden utilizarse pruebas de imagen.

A partir de esta información se decide si la hernia necesita cirugía y, cuando está indicada, qué abordaje resulta más apropiado. La propia unidad incluye entre sus técnicas mínimamente invasivas procedimientos laparoscópicos como TEP y TAPP, seleccionados de forma individualizada según el tipo de hernia y su complejidad.

Antes de la intervención se completa la valoración anestésica correspondiente. Después de la cirugía, el seguimiento permite comprobar la cicatrización, controlar las molestias y acompañar la recuperación progresiva de la actividad dentro de un proceso asistencial estructurado.

Papel actual de la cirugía laparoscópica en la hernia inguinal

La reparación laparoscópica mediante TEP o TAPP es actualmente una de las principales opciones quirúrgicas para tratar la hernia inguinal. Su interés va más allá del uso de pequeñas incisiones. Permite observar y reparar la región inguinal desde su cara interna y colocar una malla amplia detrás de la zona debilitada.

Cuando existe experiencia adecuada, ofrece una reparación duradera y presenta ventajas especialmente relevantes en recuperación y riesgo de dolor persistente, manteniendo resultados comparables a otras técnicas consolidadas respecto a la posibilidad de que la hernia vuelva a aparecer.

El abordaje resulta especialmente útil en determinados escenarios, como las hernias presentes en ambas ingles o una hernia que reaparece después de una reparación abierta.

TEP y TAPP son dos formas consolidadas de realizar esta reparación. La evidencia disponible no permite considerar una de ellas universalmente superior a la otra.

La cirugía laparoscópica tampoco sustituye a todos los demás abordajes. Una reparación abierta puede ofrecer mejores condiciones en determinadas circunstancias. La decisión debe integrar las características de la hernia, los antecedentes y necesidades de cada persona y la experiencia del equipo.

El objetivo final es conseguir una reparación segura y duradera que permita recuperar las actividades habituales procurando reducir tanto la posibilidad de que la hernia reaparezca como el riesgo de dolor persistente.

Preguntas frecuentes

¿Se utiliza siempre una malla en la cirugía laparoscópica de la hernia inguinal?

En TEP y TAPP se utiliza habitualmente una malla porque permite reforzar ampliamente la región inguinal y reducir la posibilidad de que la hernia vuelva a aparecer. La elección de la prótesis y de la forma de colocarla se adapta a las características de cada caso.

¿Qué diferencia hay entre TEP y TAPP?

La principal diferencia es el camino que utiliza el cirujano para llegar hasta la zona donde colocará la malla. En TAPP se entra inicialmente en la cavidad abdominal; en TEP se accede directamente al espacio situado detrás de la pared abdominal. Ambas técnicas persiguen el mismo objetivo.

¿La cirugía laparoscópica produce menos dolor?

Durante los primeros días es normal tener molestias después de cualquier intervención. En conjunto, los estudios muestran que TEP y TAPP se asocian con menor riesgo de dolor persistente que la reparación abierta de Lichtenstein, aunque ninguna técnica puede garantizar que este problema no aparezca.

¿Cuándo puedo volver a trabajar?

Depende de la evolución individual y del tipo de trabajo. Una actividad sedentaria puede recuperarse antes que un trabajo que requiera esfuerzo físico intenso. No existe un número de días adecuado para todas las personas.

¿Cuándo puedo volver a hacer ejercicio?

La actividad se recupera de manera progresiva. El momento para volver a entrenamientos intensos o levantar cargas depende de las molestias, de la reparación realizada y de las indicaciones del equipo quirúrgico.

¿Puede volver a aparecer la hernia?

Sí. Ninguna técnica puede eliminar completamente este riesgo, aunque las reparaciones actuales con malla presentan tasas bajas de recurrencia cuando están correctamente realizadas.

¿Qué es el bulto que puede aparecer después de la operación?

En ocasiones se acumula líquido en el espacio que antes ocupaba la hernia. Se denomina seroma y puede notarse como un pequeño bulto. Con frecuencia disminuye progresivamente, aunque debe valorarse si aumenta, produce dolor importante o persiste.

¿Se pueden reparar las dos ingles en una misma intervención?

Sí. Cuando existen hernias inguinales en ambos lados, el abordaje laparoscópico permite generalmente acceder a las dos regiones utilizando los mismos pequeños accesos abdominales.

Información médica de caracter divulgativo

Esta ficha tiene como finalidad explicar de forma comprensible en qué consiste la cirugía laparoscópica de la hernia inguinal, cuándo puede utilizarse, qué resultados puede ofrecer y cómo es la recuperación.

La información se ha elaborado a partir de guías clínicas y literatura científica actualizada y se revisa con criterios de rigor médico y divulgativo.

La indicación de cirugía, la elección entre TEP, TAPP u otro abordaje y las características concretas de la recuperación deben individualizarse después de una valoración especializada. Este contenido no sustituye una evaluación médica.

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