Funduplicatura

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La funduplicatura es una cirugía destinada a reforzar la barrera natural frente al reflujo gastroesofágico. Puede plantearse en personas cuidadosamente seleccionadas cuando el reflujo está bien demostrado y la valoración especializada considera que la intervención puede aportar un beneficio clínico relevante.
En qué consiste la funduplicatura
Entre el esófago y el estómago existe una barrera anatómica y funcional que dificulta el ascenso del contenido gástrico. En este mecanismo participan el esfínter esofágico inferior, el diafragma y la posición de la unión gastroesofágica.
Cuando esta barrera pierde eficacia, el contenido del estómago puede ascender hacia el esófago y producir síntomas como ardor o regurgitación. Una hernia de hiato, en la que una parte del estómago asciende a través de la abertura del diafragma, puede contribuir a alterar este mecanismo.
La funduplicatura busca reconstruir y reforzar esa barrera. Para ello, el cirujano moviliza el fundus, la parte superior del estómago, y lo dispone alrededor del tramo inferior del esófago formando un manguito.
El objetivo es reducir el reflujo manteniendo, al mismo tiempo, un paso adecuado de los alimentos y evitando una resistencia innecesaria a la deglución o a la salida de aire del estómago.
Funduplicatura completa y parcial
El manguito puede rodear el esófago por completo o hacerlo solo parcialmente. Esta diferencia da lugar a distintas técnicas quirúrgicas.
En la funduplicatura de Nissen, el fundus rodea completamente la parte inferior del esófago. En la funduplicatura de Toupet, la envoltura es parcial y posterior. La técnica de Dor realiza una funduplicatura parcial anterior y suele utilizarse en contextos más específicos, con frecuencia asociada a otras intervenciones sobre el esófago.
La elección no responde a una técnica universalmente adecuada para todos los casos. El objetivo es encontrar un equilibrio entre controlar el reflujo y preservar una deglución cómoda y la capacidad para expulsar aire del estómago.

Indicaciones
La funduplicatura puede plantearse cuando existe una enfermedad por reflujo gastroesofágico suficientemente demostrada y la valoración clínica indica que una intervención sobre la barrera antirreflujo puede ofrecer un beneficio relevante.
Una de las situaciones más habituales es la persistencia de síntomas típicos, especialmente la regurgitación, pese a un tratamiento correctamente indicado. También puede valorarse ante intolerancia a determinados tratamientos farmacológicos, una hernia de hiato de importancia clínica o una esofagitis grave.
En algunas personas que obtienen un buen control con inhibidores de la bomba de protones, la cirugía puede considerarse como alternativa a largo plazo después de valorar conjuntamente beneficios, limitaciones y posibles efectos funcionales posteriores.
La relación entre los síntomas y el reflujo adquiere especial importancia cuando predominan manifestaciones como dolor torácico, tos, ronquera, carraspeo o molestias faríngeas. Estos síntomas pueden tener diferentes orígenes y su respuesta a una cirugía antirreflujo resulta menos predecible si no se demuestra adecuadamente la participación del reflujo.
El esófago de Barrett tampoco determina por sí solo la necesidad de una funduplicatura. Cuando existe una indicación antirreflujo independiente, puede formar parte del tratamiento, pero la cirugía no sustituye la vigilancia endoscópica que corresponda.
La elección entre una funduplicatura completa o parcial tiene en cuenta la anatomía de la unión entre el esófago y el estómago, la posible hernia de hiato, las pruebas funcionales y las características clínicas de cada persona.
Más información sobre la funduplicatura
Si se desea conocer con más detalle en qué consiste la cirugía, cómo se planifica y qué aspectos se valoran antes de indicarla, el equipo puede facilitar información específica sobre el tratamiento.
Estudio previo y selección del tratamiento
La valoración antes de una funduplicatura busca responder a tres cuestiones principales: si existe un reflujo clínicamente relevante, cómo es la anatomía de la unión entre el esófago y el estómago y cómo funciona el movimiento del esófago al tragar.
La información obtenida permite confirmar la indicación, seleccionar la técnica más adecuada y detectar situaciones que pueden requerir otro tratamiento.
Endoscopia digestiva alta
La endoscopia permite observar directamente el esófago y el estómago, identificar una posible esofagitis, estudiar la presencia y características de una hernia de hiato y descartar otras lesiones que puedan explicar los síntomas.
Una endoscopia sin lesiones visibles se interpreta junto con el resto de la información clínica y funcional, ya que el estudio del reflujo puede requerir pruebas adicionales.
Monitorización del reflujo
Cuando es necesario medir de forma objetiva cuánto contenido gástrico asciende hacia el esófago, pueden utilizarse una pH-metría o una pH-impedanciometría.
Estas pruebas registran los episodios de reflujo durante un periodo determinado y permiten estudiar su relación temporal con los síntomas.
Manometría esofágica
La manometría esofágica estudia las contracciones que impulsan el alimento hacia el estómago y el funcionamiento de los esfínteres del esófago.
Antes de una cirugía antirreflujo resulta especialmente útil para conocer la función motora esofágica y detectar trastornos importantes, como la acalasia, que pueden producir síntomas similares pero requieren un enfoque terapéutico diferente.
El conjunto de pruebas se adapta a lo que ya se conoce del caso. No todas las personas necesitan exactamente la misma secuencia diagnóstica.
Antes de plantear una funduplicatura es importante establecer una relación suficientemente sólida entre las molestias y el reflujo gastroesofágico. Esta evaluación ayuda a identificar en qué personas la reconstrucción de la barrera antirreflujo tiene mayor probabilidad de aportar un beneficio clínico.
Procedimiento
La funduplicatura se realiza con anestesia general. El abordaje habitual es mínimamente invasivo, generalmente mediante laparoscopia, utilizando pequeñas incisiones a través de las cuales se introducen una cámara y el instrumental quirúrgico.
Algunos procedimientos pueden realizarse mediante cirugía asistida por robot. La elección del abordaje depende de las características del caso, la planificación quirúrgica y la experiencia del equipo.
Cuando existe una hernia de hiato, uno de los primeros pasos consiste en devolver el estómago a su posición abdominal y reconstruir la abertura del diafragma alrededor del esófago.
A continuación se moviliza el fundus gástrico y se construye la funduplicatura alrededor del tramo inferior del esófago. El manguito se ajusta cuidadosamente para reforzar el mecanismo antirreflujo sin generar una resistencia excesiva al paso de los alimentos.
La extensión de la funduplicatura —completa o parcial— se determina de acuerdo con la anatomía, los resultados del estudio funcional, las características de la hernia cuando existe y el criterio quirúrgico.
La duración de la intervención y el tiempo de hospitalización pueden variar según la anatomía, la complejidad de la reparación, las intervenciones abdominales previas y la evolución inmediata.
Recuperación y alimentación
Durante los primeros días pueden aparecer molestias en las pequeñas incisiones, sensación de tirantez abdominal o dolor referido al hombro relacionado con la laparoscopia.
También es frecuente percibir que los alimentos descienden con mayor lentitud. La zona intervenida presenta inicialmente inflamación y necesita un periodo de adaptación. Esta dificultad transitoria para tragar, denominada disfagia, suele mejorar de forma progresiva.
La alimentación se reintroduce de manera gradual. En las primeras fases pueden recomendarse líquidos o alimentos de textura suave y posteriormente avanzar hacia una alimentación más sólida según la tolerancia y las indicaciones recibidas.
Comer despacio, utilizar cantidades pequeñas y masticar cuidadosamente facilita esta adaptación. Los alimentos secos, muy duros, fibrosos o que favorecen la producción de gas pueden resultar más difíciles durante las primeras etapas.
La progresión no sigue necesariamente el mismo calendario en todas las personas. Depende de la técnica realizada, de la reparación de la hernia cuando ha sido necesaria y de la evolución individual.
La vuelta al trabajo, al ejercicio y a otras actividades también es progresiva y se adapta al tipo de esfuerzo físico y a la recuperación después de la intervención.
Distensión abdominal y dificultad para eructar
Después de reforzar la unión gastroesofágica puede resultar más difícil expulsar mediante el eructo el aire acumulado en el estómago.
Algunas personas presentan distensión abdominal, sensación de plenitud o mayor acumulación de gases. También puede disminuir la capacidad para vomitar.
Estos efectos pueden mejorar durante la recuperación, aunque en algunas personas persisten en distinto grado. Por este motivo forman parte de la información que debe considerarse antes de elegir la técnica quirúrgica.
Beneficios y resultados
En personas correctamente seleccionadas, la funduplicatura puede proporcionar un control prolongado de la regurgitación y de otros síntomas típicos asociados al reflujo, además de reducir la exposición del esófago al contenido gástrico.
La intervención también puede disminuir la necesidad de tratamiento farmacológico. Algunas personas dejan de necesitar inhibidores de la bomba de protones, mientras que otras continúan utilizándolos ocasionalmente o de forma mantenida según su evolución.
La respuesta resulta menos predecible cuando predominan la tos, la ronquera, las molestias de garganta u otros síntomas extraesofágicos. En estos casos, demostrar previamente la participación del reflujo ayuda a establecer unas expectativas más realistas.
El objetivo de la cirugía es conseguir un control clínicamente relevante y potencialmente duradero del reflujo. La evolución posterior puede variar según la anatomía, el tipo de síntomas y otros factores individuales.
Riesgos y posibles efectos posteriores
Como cualquier intervención abdominal, la funduplicatura puede asociarse a sangrado, infección, lesión de estructuras próximas o complicaciones relacionadas con la anestesia y el abordaje laparoscópico.
Además de estos riesgos quirúrgicos generales, existen efectos relacionados específicamente con el cambio funcional producido en la unión entre el esófago y el estómago.
La disfagia es frecuente en las primeras fases de recuperación. Cuando persiste, aumenta progresivamente o dificulta una alimentación adecuada, puede ser necesario realizar pruebas adicionales y, en determinadas situaciones, una dilatación endoscópica u otro tratamiento.
La distensión abdominal, la sensación de plenitud y la dificultad para eructar o vomitar son otros posibles efectos funcionales. Con el tiempo, la funduplicatura puede desplazarse, quedar excesivamente ajustada o perder parte de su eficacia. Cuando se ha reparado una hernia de hiato, también puede producirse una recurrencia de la hernia.
Las reintervenciones son posibles cuando existe una alteración anatómica o funcional relevante, aunque suelen requerir una valoración particularmente cuidadosa por su mayor complejidad técnica.
Recurrencia del reflujo y seguimiento
Después de una funduplicatura, el seguimiento permite valorar la evolución de los síntomas, la adaptación a la alimentación y la función de la reconstrucción antirreflujo.
El reflujo o algunos síntomas digestivos pueden reaparecer con el paso del tiempo. Entre las posibles causas se encuentran una nueva hernia de hiato, cambios en la posición o configuración de la funduplicatura, variaciones importantes de peso u otras alteraciones anatómicas.
Cuando reaparecen ardor, regurgitación, dolor torácico u otras molestias persistentes, el siguiente paso consiste en determinar su origen. Dependiendo del caso, puede ser necesario realizar una nueva endoscopia, monitorizar el reflujo o repetir estudios funcionales.
Esta reevaluación permite distinguir una recurrencia real del reflujo de síntomas relacionados con otros mecanismos y decidir si es necesario tratamiento médico, seguimiento, tratamiento endoscópico o una nueva valoración quirúrgica.
Alternativas de tratamiento
La funduplicatura forma parte de las distintas opciones disponibles para tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
En muchas personas, el tratamiento médico junto con medidas relacionadas con la alimentación, el peso y determinados hábitos proporciona un control adecuado de los síntomas.
Cuando se plantea un tratamiento intervencionista, pueden existir otras alternativas en perfiles concretos. Entre ellas se encuentra el aumento magnético del esfínter esofágico, que utiliza un dispositivo implantable alrededor de la unión gastroesofágica, y determinados tratamientos endoscópicos como la funduplicatura transoral sin incisiones.
Estas estrategias tienen indicaciones, limitaciones, riesgos y niveles de evidencia propios y no constituyen simplemente versiones equivalentes o más modernas de la misma intervención.
La obesidad puede modificar de forma importante la estrategia terapéutica. En algunas personas puede resultar más apropiado valorar una intervención que permita abordar conjuntamente el exceso de peso y el reflujo en lugar de realizar una funduplicatura convencional.
La elección se adapta al diagnóstico, la anatomía, las enfermedades asociadas y las preferencias informadas.
Situaciones que requieren una valoración específica
Síntomas respiratorios o de garganta
Cuando predominan la tos, la ronquera, el carraspeo u otras molestias fuera del esófago, la valoración debe establecer con especial cuidado si existe una relación real con el reflujo. La respuesta a la cirugía es menos predecible cuando estos síntomas tienen otros mecanismos asociados.
Esófago de Barrett
La presencia de esófago de Barrett forma parte de la valoración digestiva y del seguimiento endoscópico. La funduplicatura puede plantearse cuando existe una indicación antirreflujo, pero el procedimiento no sustituye los controles específicos que correspondan al Barrett.
Hernia de hiato
Cuando existe una hernia de hiato, su anatomía y tamaño influyen en la planificación de la intervención. La reparación del hiato suele integrarse dentro de la misma cirugía antes de construir la funduplicatura.
Alteraciones de la motilidad esofágica
La capacidad del esófago para impulsar los alimentos se estudia antes de la cirugía mediante pruebas funcionales cuando están indicadas. Esta información puede influir en la elección entre una funduplicatura completa o parcial y permite identificar trastornos que requieren otro tratamiento.
Obesidad
El exceso importante de peso puede influir tanto en el reflujo como en la elección del tratamiento quirúrgico. En determinados casos, el equipo puede valorar alternativas que permitan abordar conjuntamente ambos problemas.
Señales que requieren valoración médica
Durante la recuperación debe contactarse con el equipo sanitario si aparece una dificultad para tragar que aumenta progresivamente, impide beber o no evoluciona según lo esperado. También requieren valoración los vómitos repetidos, la fiebre, el dolor abdominal creciente, el enrojecimiento o la secreción en las heridas y una distensión intensa asociada a intolerancia a la alimentación.
La reaparición persistente de regurgitación, ardor o dolor torácico después de la recuperación también puede justificar una nueva valoración para conocer su origen.
La dificultad respiratoria importante, el dolor torácico intenso, la pérdida de conocimiento, el sangrado o un deterioro rápido del estado general requieren atención médica urgente.
Especialistas que intervienen
El recorrido asistencial hacia una funduplicatura comienza habitualmente con la confirmación de que los síntomas se deben realmente a un reflujo gastroesofágico y con el estudio de la anatomía y función del esófago.
La especialidad de Aparato Digestivo participa en esta primera fase, integrando los síntomas, la endoscopia y las pruebas funcionales necesarias para establecer el diagnóstico y valorar la indicación de una estrategia antirreflujo. En el Hospital Memorial Publio Cordón existen especialistas de Aparato Digestivo con dedicación específica a la enfermedad por reflujo gastroesofágico y sus complicaciones.
La Unidad de Endoscopia Digestiva puede intervenir en el estudio previo mediante gastroscopia y en la valoración de la mucosa esofágica, la esofagitis, la hernia de hiato y otras alteraciones relevantes. La propia unidad cuenta con especialistas dedicados específicamente a la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Cuando la evaluación confirma que la cirugía puede aportar un beneficio, Cirugía General y del Aparato Digestivo valora la anatomía, la indicación quirúrgica y la técnica más adecuada. El servicio del Memorial organiza su actividad quirúrgica en áreas de dedicación específica, entre ellas la cirugía esofagogástrica, e incorpora cirugía laparoscópica avanzada y cirugía robótica cuando están indicadas.
Esta coordinación entre Digestivo y Cirugía resulta especialmente relevante en la funduplicatura: las pruebas funcionales y endoscópicas ayudan a confirmar la causa de los síntomas, mientras que la valoración quirúrgica determina cómo reconstruir la barrera antirreflujo y qué tipo de funduplicatura puede adaptarse mejor a cada situación.
Anestesiología y Reanimación participa en la valoración perioperatoria y en la anestesia general durante la intervención.
Nutrición y Enfermería pueden incorporarse durante la recuperación para orientar la adaptación progresiva de la alimentación y el cuidado posoperatorio. Cuando existen síntomas respiratorios, alteraciones de la voz u otras manifestaciones que requieren estudiar causas adicionales, el recorrido puede incorporar otras especialidades de forma individualizada.
No todas las personas necesitan exactamente las mismas pruebas ni la intervención de todos estos profesionales. El recorrido se adapta al tipo de síntomas, a las pruebas disponibles, a la anatomía de la unión gastroesofágica y a la respuesta esperable de la cirugía.
Información médica de carácter divulgativo
Esta ficha pretende ayudar a comprender en qué consiste la funduplicatura, cuándo puede plantearse como tratamiento del reflujo gastroesofágico, qué pruebas permiten valorar su indicación, cómo se realiza la cirugía y qué cambios pueden aparecer durante la recuperación. También explica las principales técnicas, sus posibles beneficios, riesgos y alternativas.
En el Hospital Memorial Publio Cordón consideramos importante que la información médica sea rigurosa, comprensible y útil para orientar a cada persona durante su recorrido asistencial. Nuestros especialistas dedican parte de su trabajo a explicar las enfermedades, las pruebas y las opciones de tratamiento de forma divulgativa, ayudando a que pacientes y familias puedan comprender mejor cada etapa y participar con mayor seguridad en las decisiones sobre su salud. Esta vocación de conocimiento y divulgación forma parte también de nuestro compromiso con la investigación y el avance de la medicina.
La información recogida en esta ficha describe los principios generales de la funduplicatura. Su indicación y la elección de la técnica deben individualizarse según la relación entre los síntomas y el reflujo, la anatomía, la función del esófago, la presencia de una hernia de hiato, las enfermedades asociadas y las alternativas disponibles.
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