Tratamiento

Resección endoscópica de la mucosa — EMR

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Resección endoscópica de la mucosa — EMR

La resección endoscópica de la mucosa —EMR—, también denominada mucosectomía endoscópica, permite retirar determinadas lesiones superficiales del aparato digestivo mediante un endoscopio. Se utiliza especialmente cuando la lesión necesita una resección más amplia que una polipectomía convencional y no presenta signos de crecimiento profundo.

En qué consiste la resección endoscópica de la mucosa

La mucosa es la capa más interna de la pared del aparato digestivo. Cuando una lesión permanece limitada a esta zona o a las capas más superficiales, puede ser posible retirarla desde el interior mediante endoscopia sin intervenir sobre toda la pared del órgano.

Durante una EMR, el especialista delimita la lesión y separa el tejido que se va a retirar de las capas profundas. La resección puede realizarse en una sola pieza o, en determinadas lesiones amplias, de forma planificada en varios fragmentos.

El tejido extraído se recupera y se envía a Anatomía Patológica. El análisis permite conocer qué tipo de lesión se ha retirado, valorar su profundidad y establecer si la resección puede considerarse suficiente o necesita seguimiento o tratamiento adicional.

Por qué la profundidad de la lesión es determinante

Una lesión superficial es aquella que parece limitada a las capas internas de la pared digestiva y no presenta signos claros de invasión profunda. Esta valoración es esencial porque el tamaño, por sí solo, no determina si una lesión puede tratarse mediante endoscopia.

Una formación amplia puede continuar siendo superficial y ser susceptible de EMR. Por el contrario, una lesión más pequeña puede necesitar otra estrategia si su aspecto sugiere que ha penetrado en capas más profundas o existe un riesgo significativo de afectación ganglionar.

El endoscopista estudia la forma, los bordes, la superficie y el patrón vascular mediante sistemas de imagen de alta definición. Esta caracterización permite estimar la profundidad y orientar la elección entre EMR, ESD, otras técnicas endoscópicas o cirugía.

Tratamiento desde el interior

La EMR permite retirar determinadas lesiones superficiales mediante endoscopia, preservando las capas más profundas cuando es posible.

Más información sobre la resección endoscópica de la mucosa

La Unidad de Endoscopia Digestiva puede ofrecer información adicional sobre la EMR, las lesiones que pueden tratarse mediante esta técnica y la planificación necesaria antes del procedimiento.

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En qué lesiones puede utilizarse la EMR

La EMR se utiliza principalmente en lesiones planas, sésiles o de mayor extensión que una polipectomía convencional y que no muestran signos claros de invasión profunda.

En el colon y el recto, constituye una técnica importante para numerosas lesiones superficiales amplias no pediculadas y permite retirar tejido precursor o determinados tumores muy iniciales mediante endoscopia.

También puede utilizarse en lesiones visibles asociadas al esófago de Barrett. En este contexto, además de tratar la zona anómala, la resección aporta tejido que permite conocer con mayor precisión su naturaleza y profundidad.

En el estómago, la elección entre EMR y otras técnicas como la ESD depende especialmente de la necesidad de obtener una pieza única y de las características de la lesión. En muchas lesiones gástricas seleccionadas puede resultar preferible una técnica que permita estudiar de manera más completa los márgenes.

En el duodeno, la indicación requiere una valoración particularmente cuidadosa porque la pared es más fina y el perfil de sangrado o perforación puede diferir del de otras localizaciones.

Cómo se decide si una lesión puede tratarse mediante EMR

La decisión comienza con una evaluación endoscópica detallada. El especialista valora si la lesión está bien delimitada, si parece superficial, si puede alcanzarse con estabilidad y qué relación mantiene con las capas profundas.

También se tienen en cuenta la localización, la presencia de cicatrices y las biopsias o tratamientos realizados previamente. Las manipulaciones anteriores pueden producir fibrosis, es decir, tejido cicatricial que dificulta elevar y separar la lesión de las capas más profundas.

Cuando una lesión parece compleja y no puede tratarse adecuadamente durante la primera exploración, puede ser preferible documentarla y planificar una sesión específica con un especialista en endoscopia avanzada. Esta estrategia ayuda a preservar las posibilidades de una resección completa.

La selección incorpora además las enfermedades asociadas, el riesgo de sangrado, la medicación habitual y la capacidad para realizar el seguimiento posterior. El objetivo no es comprobar únicamente si la lesión puede resecarse técnicamente, sino si la EMR ofrece una estrategia adecuada frente a otras opciones.

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Diferencias entre EMR, polipectomía, ESD y cirugía

Estas técnicas pueden utilizarse para tratar lesiones digestivas, pero no son equivalentes y responden a situaciones diferentes.

La polipectomía convencional suele utilizarse para pólipos pequeños o pediculados que pueden rodearse directamente con un asa y retirarse sin una resección mucosa amplia.

La EMR está especialmente indicada en determinadas lesiones planas, sésiles o extensas. Puede permitir una resección en una sola pieza o, cuando la superficie es grande, realizar una extracción planificada en varios fragmentos.

La disección endoscópica de la submucosa —ESD— utiliza instrumentos específicos para separar progresivamente la lesión y pretende facilitar una resección en una sola pieza cuando esta aporta una ventaja clínica para estudiar los márgenes y la profundidad.

La cirugía puede ser la opción más adecuada cuando existen signos de invasión profunda, riesgo significativo de afectación ganglionar o cuando una resección endoscópica completa y suficientemente segura no resulta viable.

La elección se basa en las características reales de la lesión y no en que una técnica sea globalmente superior a otra.

Preparación antes de una EMR

Cuando la lesión se encuentra en el colon o el recto, es necesaria una limpieza intestinal adecuada. Una buena preparación permite delimitar los bordes con precisión, realizar la resección y revisar correctamente el área tratada.

El hospital facilita una pauta específica de alimentación y una solución evacuante. Estas instrucciones deben seguirse según lo indicado y no modificarse de forma autónoma.

Cuando la lesión está situada en el esófago, estómago o duodeno, deben respetarse las indicaciones de ayuno establecidas para la exploración.

Antes del procedimiento se revisan las enfermedades relevantes, las alergias y la medicación habitual. Los tratamientos anticoagulantes o antiagregantes requieren una valoración individual porque una EMR presenta un riesgo hemorrágico diferente de una endoscopia diagnóstica. Estos medicamentos no deben suspenderse o modificarse por iniciativa propia.

Cómo se realiza una resección endoscópica de la mucosa

La EMR se realiza mediante un endoscopio flexible equipado con cámara y canales de trabajo. Se introduce por la boca cuando la lesión está en el esófago, estómago o duodeno, y por el ano cuando está localizada en el colon o el recto.

Una vez alcanzada la zona, el especialista examina cuidadosamente la superficie, delimita los bordes y confirma que la estrategia prevista continúa siendo apropiada.

En la EMR convencional, suele inyectarse una solución debajo de la mucosa para elevar la lesión y crear un plano de separación respecto a las capas más profundas. Después se coloca un asa alrededor del tejido y se aplica una corriente controlada para completar la resección.

Existen variantes de EMR que pueden realizarse sin inyección submucosa, por lo que esta maniobra no forma parte obligatoriamente de todos los procedimientos.

Cuando la lesión está localizada puede retirarse en una sola pieza. Si es más extensa, puede resecarse de manera planificada en varios fragmentos hasta retirar todo el tejido visible.

Al finalizar, el endoscopista inspecciona el área tratada y controla cualquier sangrado mediante clips, coagulación u otros dispositivos cuando es necesario. En algunas localizaciones también puede cerrarse parcial o completamente el defecto de la mucosa para reducir determinados riesgos posteriores.

Las muestras recuperadas se identifican y se envían a Anatomía Patológica.

Sedación y recuperación inmediata

La sedación se adapta a la localización, la duración y la complejidad de la resección, así como a las características clínicas de la persona.

Durante todo el procedimiento se monitorizan la respiración, el ritmo cardíaco, la presión arterial y la oxigenación. Las resecciones extensas o técnicamente complejas pueden requerir sedación profunda y una participación más directa de .

Después de una EMR colorrectal pueden aparecer gases, sensación de distensión o cólicos leves. Tras una resección del aparato digestivo superior puede existir irritación de garganta, molestias leves al tragar o náuseas.

La recuperación se controla hasta que la persona se encuentra despierta y clínicamente estable. La posibilidad de alta o la necesidad de prolongar la observación depende de la extensión de la resección y de la evolución inmediata.

Resección en una sola pieza o en varios fragmentos

Retirar una lesión en una única pieza facilita que Anatomía Patológica estudie de forma más precisa los márgenes laterales y profundos y la relación entre las distintas áreas de la lesión.

En determinadas lesiones colorrectales amplias, la EMR puede realizarse de forma planificada en varios fragmentos. Esta estrategia permite tratar endoscópicamente lesiones extensas, aunque limita la reconstrucción completa de los márgenes al microscopio.

La resección fragmentada también aumenta la posibilidad de que persista una pequeña cantidad de tejido sobre la cicatriz. Por esta razón suele acompañarse de un seguimiento endoscópico específico.

La revisión de la cicatriz forma parte del tratamiento cuando la lesión se retira en fragmentos

En lesiones amplias, una resección planificada en varias partes puede ser una estrategia adecuada. El control posterior permite comprobar que no queda tejido residual y tratar pequeñas áreas persistentes si aparecen.

Qué información aporta Anatomía Patológica

El tejido retirado se analiza al microscopio para identificar el tipo de lesión, su grado de displasia y la posible presencia de cáncer.

La displasia describe cambios anómalos en las células y puede clasificarse según su grado. No equivale por sí sola a un cáncer invasivo.

Cuando la resección se realiza en una sola pieza, el laboratorio puede valorar con mayor fiabilidad la profundidad y los márgenes. En una resección fragmentada, la naturaleza del tejido puede estudiarse, pero la reconstrucción completa de los bordes resulta más limitada.

El informe anatomopatológico debe interpretarse junto con el aspecto endoscópico, la forma en que se realizó la resección y la evolución posterior de la cicatriz.

Resultados y objetivos del tratamiento

En lesiones correctamente seleccionadas, la EMR puede conseguir una resección completa mediante endoscopia y evitar una intervención quirúrgica más extensa.

Este beneficio resulta especialmente relevante en determinadas lesiones colorrectales superficiales de gran tamaño. No todas las resecciones, sin embargo, tienen que completarse necesariamente en una única sesión.

Cuando una lesión se retira en fragmentos, el control de la cicatriz permite detectar pequeñas áreas residuales y tratarlas mediante endoscopia en muchos casos.

En determinadas lesiones superficiales, la EMR puede constituir el tratamiento definitivo cuando la resección y el análisis anatomopatológico cumplen criterios favorables.

Si el estudio muestra invasión más profunda, márgenes insuficientes o características asociadas a mayor riesgo, pueden ser necesarias otras pruebas, una nueva intervención endoscópica o una valoración quirúrgica.

Riesgos y posibles complicaciones según la lesión y la técnica utilizada

La EMR es un procedimiento terapéutico endoscópico y puede presentar complicaciones. El tipo y la probabilidad de que aparezcan dependen de la localización, el tamaño y las características de la lesión, de la extensión de la resección, de la técnica utilizada y de las condiciones clínicas de cada persona.

El sangrado puede producirse durante el procedimiento o aparecer horas o días más tarde. En muchos casos puede tratarse mediante endoscopia, aunque algunas situaciones requieren observación hospitalaria u otras intervenciones.

La perforación consiste en una abertura de la pared digestiva. Dependiendo de su tamaño, localización y momento de detección, puede tratarse mediante dispositivos endoscópicos o necesitar cirugía.

Cuando se utiliza corriente eléctrica también puede aparecer una lesión térmica de la pared sin que exista una perforación completa. Esta situación puede producir dolor y fiebre y requiere valoración médica.

En resecciones esofágicas extensas puede desarrollarse una estenosis, es decir, un estrechamiento cicatricial que produce dificultad progresiva para tragar.

La sedación también puede asociarse a alteraciones respiratorias o cardiovasculares. La monitorización continua permite detectar y tratar estos problemas durante la intervención.

La magnitud del riesgo no puede expresarse mediante una cifra única válida para todas las EMR. Una resección pequeña y una intervención extensa en una localización de mayor complejidad son procedimientos clínicamente diferentes.

Recuperación después de una EMR

Muchas personas pueden regresar a casa después de un periodo de observación, aunque no todas las resecciones permiten un alta ambulatoria.

Cuando se utiliza sedación es necesario seguir las indicaciones sobre acompañamiento, conducción y actividades que requieren atención durante las horas posteriores.

La alimentación y la actividad se adaptan a la zona tratada y a la extensión de la resección. Las intervenciones del aparato digestivo superior pueden necesitar una dieta temporal y las resecciones colorrectales extensas pueden requerir limitar determinados esfuerzos.

En algunas situaciones puede ser preferible prolongar la observación o mantener ingreso, especialmente cuando la resección ha sido compleja, existe mayor riesgo de sangrado o aparece alguna incidencia.

Antes del alta, el equipo proporciona instrucciones individualizadas sobre alimentación, medicación, actividad y síntomas que requieren valoración.

Cómo se decide el seguimiento y la revisión de la cicatriz

El plan definitivo no se establece únicamente a partir de la impresión obtenida durante la endoscopia. Se integra el resultado de Anatomía Patológica con el órgano tratado, el tamaño y características de la lesión y la forma en la que se realizó la resección.

Después de una EMR fragmentada de una lesión colorrectal grande suele programarse una revisión precoz de la cicatriz para confirmar la ausencia de tejido residual y tratar cualquier pequeño resto si es necesario.

Las lesiones relacionadas con el esófago de Barrett pueden requerir además tratamiento o vigilancia de la mucosa restante. Las lesiones gástricas y duodenales siguen criterios propios y no deben controlarse aplicando automáticamente los mismos intervalos utilizados en el colon.

Cuando se detecta tejido residual, con frecuencia puede tratarse durante la endoscopia de seguimiento. Si existe fibrosis importante, recurrencia extensa o una lesión difícil de separar, puede ser necesario utilizar otra técnica endoscópica o plantear cirugía.

Qué ocurre si el análisis identifica cambios que requieren una valoración adicional

El estudio de Anatomía Patológica permite conocer con mayor precisión la naturaleza de la lesión y valorar si la resección realizada puede considerarse suficiente.

Cuando el análisis confirma que la lesión era superficial, se ha retirado adecuadamente y no presenta características de mayor riesgo, puede ser suficiente mantener el seguimiento endoscópico indicado.

En otros casos, el informe puede mostrar cambios que aconsejen completar la valoración con nuevas pruebas o revisar si es necesario ampliar el tratamiento. La decisión depende de aspectos como la profundidad de la lesión, los márgenes de resección y otras características microscópicas.

Si se identifica un cáncer, el resultado se valora de forma conjunta por el equipo para determinar cuál es el siguiente paso más adecuado. Según las características concretas, puede bastar con seguimiento, ser necesaria una nueva intervención endoscópica o plantearse una opción quirúrgica.

Situaciones que requieren una valoración específica

Tratamiento anticoagulante o antiagregante

Estos medicamentos pueden modificar el riesgo de sangrado durante y después de la EMR. Su manejo se decide valorando conjuntamente el riesgo hemorrágico de la resección y el riesgo de trombosis asociado a modificar el tratamiento.

Lesiones previamente biopsiadas o tratadas

Las biopsias o intervenciones anteriores pueden producir fibrosis y modificar la capacidad de elevar y resecar la lesión. Esta información puede influir en la elección entre EMR y otras técnicas.

Enfermedades cardíacas, respiratorias, renales o hepáticas

Determinadas enfermedades pueden modificar la sedación, la preparación y el periodo de observación. La planificación se adapta al estado clínico y a la complejidad de la intervención.

Múltiples lesiones o antecedentes familiares

La presencia de numerosas lesiones, una edad de aparición poco habitual o antecedentes familiares relevantes puede justificar un estudio específico del riesgo hereditario y modificar el seguimiento.

Señales que requieren valoración médica

Después de una EMR debe solicitarse valoración ante sangrado abundante o repetido, vómitos con sangre o heces negras, especialmente si se acompañan de mareo, debilidad o pérdida de conocimiento.

También requieren atención el dolor abdominal, torácico o cervical intenso o creciente, una distensión abdominal importante, fiebre, escalofríos, vómitos persistentes o dificultad para tolerar líquidos.

Después de una resección esofágica debe consultarse también ante una dificultad progresiva para tragar. La dificultad respiratoria importante, la pérdida de conocimiento, un sangrado intenso o un deterioro rápido del estado general requieren atención médica urgente.

Especialistas que intervienen

La EMR forma parte de un recorrido asistencial que comienza con la caracterización endoscópica de la lesión, continúa con la selección de la técnica de resección y finaliza con el análisis anatomopatológico y el seguimiento de la zona tratada.

En el Hospital Memorial Publio Cordón, la Unidad de Endoscopia Digestiva constituye la unidad más directamente relacionada con este tratamiento. Está integrada en Aparato Digestivo y desarrolla endoscopia diagnóstica y terapéutica para patología digestiva general y compleja. Su responsable, el Dr. Javier Aranda Hernández, cuenta con dedicación específica a la resección de tumores precoces del tubo digestivo y la endoscopia terapéutica avanzada.

La unidad forma parte de Aparato Digestivo, que integra la valoración clínica con las diferentes unidades especializadas y permite decidir cuándo una lesión necesita resección, vigilancia u otro tratamiento.

Anatomía Patológica desempeña un papel fundamental después de la EMR, ya que el análisis del tejido determina la naturaleza de la lesión, su profundidad y otros elementos que pueden modificar el seguimiento o hacer necesaria otra estrategia terapéutica.

Cuando el análisis muestra un cáncer con características que pueden requerir una intervención adicional, Cirugía General y del Aparato Digestivo puede incorporarse al recorrido para valorar una opción quirúrgica.

En resecciones extensas o cuando la sedación lo requiere, Anestesiología y Reanimación participa en la valoración y monitorización durante el procedimiento.

No todas las personas necesitan la intervención de todas estas áreas. El equipo se adapta a la localización y profundidad de la lesión, la técnica utilizada, el resultado anatomopatológico y la posible necesidad de seguimiento endoscópico o tratamiento adicional.

Preguntas frecuentes

¿La EMR y la polipectomía son lo mismo?

Respuesta: No exactamente. Ambas son técnicas endoscópicas para retirar lesiones, pero la polipectomía convencional suele utilizarse para determinados pólipos que pueden resecarse directamente con un asa. La EMR permite realizar una resección más amplia de la mucosa y se emplea especialmente en lesiones superficiales cuya forma, tamaño o extensión requieren una estrategia diferente.

¿Qué diferencia existe entre EMR y ESD?

Respuesta: La EMR suele utilizar un asa para retirar la lesión y puede realizarse en una sola pieza o en varios fragmentos. La disección endoscópica de la submucosa —ESD— permite separar progresivamente la lesión de las capas profundas y facilita una resección en una sola pieza cuando resulta especialmente importante estudiar con precisión los márgenes y la profundidad. La elección depende del órgano, las características de la lesión y el beneficio que aporte cada técnica.

¿Una lesión grande siempre necesita cirugía?

Respuesta: No. El tamaño es solo uno de los factores que se valoran. Una lesión amplia puede permanecer limitada a las capas superficiales y ser susceptible de tratamiento endoscópico, mientras que otra más pequeña puede necesitar cirugía si presenta signos de invasión profunda o características asociadas a un mayor riesgo.

¿Por qué puede inyectarse líquido debajo de la lesión?

Respuesta: En determinadas técnicas de EMR se inyecta una solución en la submucosa para elevar la lesión y crear un plano que facilite su resección respecto a las capas más profundas. Existen variantes de EMR que no necesitan esta inyección, por lo que no es un paso obligatorio en todos los procedimientos.

¿Qué significa que la lesión se haya retirado en fragmentos?

Respuesta: Significa que se ha extraído en varias piezas en lugar de obtenerse una única muestra. Esta estrategia puede ser apropiada para determinadas lesiones extensas, especialmente colorrectales, aunque dificulta la valoración completa de los márgenes al microscopio y hace necesario un seguimiento específico de la zona tratada.

¿Una resección en fragmentos significa que la EMR ha fallado?

Respuesta: No. En algunas lesiones colorrectales grandes, la resección fragmentada forma parte de la estrategia prevista desde el principio. El seguimiento posterior permite comprobar que no queda tejido residual y tratar pequeñas áreas persistentes si se detectan.

¿Cuándo se revisa la cicatriz después de una EMR fragmentada?

Respuesta: Depende del órgano, del tamaño de la lesión y de la forma de resección. En el colon y el recto, después de una resección fragmentada de una lesión de 20 milímetros o más, las guías europeas recomiendan habitualmente una colonoscopia de control precoz a los 3–6 meses. El intervalo concreto se adapta al informe endoscópico y anatomopatológico.

¿La EMR permite saber si una lesión contiene cáncer?

Respuesta: El tejido retirado se estudia en Anatomía Patológica y puede mostrar displasia, cáncer y características relacionadas con la profundidad de la lesión. Cuando la resección se obtiene en una sola pieza, la valoración de los márgenes y de la profundidad suele ser más completa que cuando la muestra está fragmentada.

¿La displasia es un cáncer?

Respuesta: No. La displasia describe cambios anómalos en las células y puede clasificarse en distintos grados. Puede indicar un mayor potencial de progresión, pero no equivale por sí sola a un cáncer invasivo.

¿Qué ocurre si el análisis encuentra cáncer?

Respuesta: El siguiente paso depende de la profundidad de la invasión, de los márgenes y de otras características microscópicas relacionadas con el riesgo de enfermedad residual o afectación ganglionar. En determinadas lesiones muy superficiales y correctamente resecadas, el tratamiento endoscópico puede ser suficiente; en otras pueden necesitarse nuevas pruebas, otra resección o cirugía.

¿Puede quedar tejido después de una EMR?

Respuesta: Sí, especialmente después de una resección realizada en varios fragmentos. El seguimiento de la cicatriz permite detectar pequeñas áreas residuales o recurrencias locales y, en muchos casos, tratarlas nuevamente mediante endoscopia.

¿La EMR se realiza siempre con sedación?

Respuesta: Habitualmente se utiliza sedación, pero el tipo y la profundidad se adaptan a la localización de la lesión, la duración y complejidad de la resección y la situación clínica. Algunas intervenciones más extensas pueden requerir sedación profunda o una participación específica del equipo de Anestesiología.

¿Es necesario permanecer ingresado después de una EMR?

Respuesta: No siempre. Algunas EMR permiten el alta después de un periodo de observación, mientras que otras requieren vigilancia prolongada o ingreso debido a la extensión de la resección, la localización, las enfermedades asociadas o alguna incidencia durante el procedimiento. No existe un tiempo de ingreso único aplicable a todas las personas.

¿Cuáles son los principales riesgos de una EMR?

Respuesta: Los riesgos dependen de la localización y extensión de la lesión y de la técnica utilizada. Entre las complicaciones que se vigilan se encuentran el sangrado, la perforación, la lesión térmica y los problemas relacionados con la sedación. En determinadas resecciones esofágicas extensas también puede aparecer un estrechamiento cicatricial, y después de resecciones fragmentadas existe riesgo de tejido residual o recurrencia local.

¿Puedo suspender los anticoagulantes o antiagregantes antes de una EMR?

Respuesta: No deben suspenderse ni modificarse por iniciativa propia. La EMR se considera un procedimiento con riesgo hemorrágico relevante y el equipo debe valorar conjuntamente ese riesgo y el riesgo de trombosis asociado a interrumpir el tratamiento. La pauta depende del medicamento, de la razón por la que se utiliza y de las características del procedimiento.

Información médica de carácter divulgativo

Esta ficha pretende ayudar a comprender qué es la resección endoscópica de la mucosa, en qué lesiones puede utilizarse, cómo se diferencia de la polipectomía y la ESD, cómo se realiza el procedimiento y qué información aporta el análisis del tejido. También explica por qué algunas lesiones necesitan una revisión posterior de la cicatriz o un tratamiento adicional.

En el Hospital Memorial Publio Cordón consideramos importante que la información médica sea rigurosa, comprensible y útil para orientar a cada persona durante su recorrido asistencial. Nuestros especialistas dedican parte de su trabajo a explicar las enfermedades, las pruebas y las opciones de tratamiento de forma divulgativa, ayudando a que pacientes y familias puedan comprender mejor cada etapa y participar con mayor seguridad en las decisiones sobre su salud. Esta vocación de conocimiento y divulgación forma parte también de nuestro compromiso con la .

La información recogida en esta ficha describe los principios generales de la EMR. La indicación, la técnica de resección y el seguimiento deben individualizarse según la profundidad, la localización y las características de la lesión, el resultado anatomopatológico, las enfermedades asociadas y las alternativas disponibles.

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