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HIFU (ultrasonidos focalizados de alta intensidad) para el tratamiento de las varices

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HIFU (ultrasonidos focalizados de alta intensidad) para el tratamiento de las varices

¿Qué es el tratamiento HIFU para las varices?

HIFU corresponde a las siglas inglesas de ultrasonidos focalizados de alta intensidad. Se trata de una tecnología que concentra energía ultrasónica en una zona muy pequeña situada bajo la piel.

En el tratamiento de las varices, esa energía se dirige hacia la pared de una vena superficial que presenta un funcionamiento anómalo. El calentamiento localizado produce una lesión térmica controlada y favorece que la vena se contraiga y quede cerrada.

La sangre no permanece retenida en la pierna. Al dejar de circular por la vena tratada, se redistribuye hacia otras venas que conservan una función adecuada.

Desde el punto de vista médico, HIFU es una forma de ablación térmica extracorpórea. La palabra extracorpórea indica que la energía se aplica desde fuera del cuerpo, sin introducir una fibra, un catéter o una sustancia dentro de la vena.

Algunas plataformas comerciales han sido desarrolladas específicamente para aplicar esta tecnología en enfermedad venosa. SONOVEIN® es uno de esos dispositivos, pero el tratamiento debe entenderse como una técnica médica —ultrasonidos focalizados para el cierre venoso— y no como una marca concreta.

¿Necesita saber si sus varices pueden tratarse mediante ultrasonido?

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Infografía médica científica que explica el tratamiento de las varices de las piernas con ultrasonidos focalizados HIFU

¿Es una técnica consolidada?

HIFU cuenta con una experiencia clínica creciente, pero todavía no dispone del mismo volumen de evidencia que el láser endovenoso, la radiofrecuencia o la escleroterapia.

Los primeros trabajos clínicos describieron la técnica como un procedimiento nuevo y potencialmente útil para cerrar venas sin acceso percutáneo.

Estudios observacionales posteriores han comunicado resultados favorables en pacientes seleccionados, incluido un estudio retrospectivo publicado en 2025 sobre personas tratadas entre 2020 y 2024. No obstante, un estudio retrospectivo no ofrece el mismo grado de certeza que un ensayo clínico aleatorizado y comparativo.

También se han publicado nuevas series observacionales con seguimiento prospectivo, lo que amplía la información disponible. Por ello, HIFU debe entenderse como una opción innovadora para pacientes seleccionados, no como el sustituto universal de las técnicas endovenosas consolidadas.

Preparación antes del procedimiento

La preparación suele ser sencilla, aunque depende de las características del paciente y del protocolo del centro. Antes del tratamiento se revisan la historia clínica, las alergias, los antecedentes de trombosis y la medicación habitual. Los anticoagulantes, antiagregantes y otros medicamentos no deben suspenderse por iniciativa propia.

El equipo puede solicitar que la persona acuda con ropa cómoda y que no aplique cremas sobre la zona que se va a tratar. También explicará si es necesario acudir en ayunas, si se administrará analgesia o sedación y si conviene ir acompañado.

¿Cómo se realiza?

El procedimiento suele realizarse de forma ambulatoria, bajo control ecográfico continuo.

1. Localización de la vena

La persona se coloca en la posición más adecuada para visualizar la vena.El especialista realiza una ecografía Doppler y confirma el recorrido, la profundidad y los puntos donde se aplicará la energía.

2. Planificación del tratamiento

Sobre la imagen ecográfica se seleccionan pequeños segmentos de la pared venosa.La planificación debe respetar la distancia respecto a la piel, los nervios y otras estructuras. Si la vena cambia de posición, el punto de tratamiento debe corregirse antes de aplicar la energía.

3. Aplicación de los ultrasonidos

El cabezal se coloca sobre la piel y emite ultrasonidos focalizados hacia el punto seleccionado. Cada aplicación dura poco tiempo, pero el procedimiento puede requerir múltiples impulsos distribuidos a lo largo de la vena. Por este motivo, la duración total depende de la longitud tratada, de la anatomía y del número de puntos necesarios.

4. Comprobación y movilización

Después de tratar el segmento previsto, el especialista revisa la vena mediante ecografía. La persona suele levantarse y caminar después del procedimiento, siempre que su situación clínica lo permita.

¿Necesita anestesia?

HIFU no requiere anestesia general de forma rutinaria, pero esto no significa que siempre pueda realizarse sin medidas para controlar las molestias.

Durante cada aplicación puede percibirse calor, presión o dolor localizado. La intensidad varía según la profundidad de la vena, la energía necesaria y la sensibilidad individual. El equipo puede utilizar analgesia, anestesia local, sedación ligera u otras medidas de confort, según el protocolo y las características del tratamiento.

La necesidad de controlar el dolor no convierte la técnica en invasiva. Su principal diferencia es que no se introduce un catéter dentro de la vena.

¿Cuánto dura el tratamiento?

No existe una duración única. El tiempo depende de la longitud de la vena, del número de puntos que deben tratarse, de su profundidad y de la facilidad para mantener una imagen ecográfica precisa.

Como la energía se aplica punto a punto, algunas sesiones pueden durar más que determinados tratamientos endovenosos. Por eso no resulta adecuado prometer que el procedimiento se completará siempre en menos de una hora.

¿Qué resultados pueden esperarse?

El primer objetivo es conseguir el cierre de la vena o del segmento venoso seleccionado. Los estudios disponibles han comunicado tasas favorables de cierre en pacientes seleccionados, aunque los resultados no deben interpretarse como una garantía individual. Además, la diversidad de protocolos, anatomías y diseños de estudio dificulta comparar directamente HIFU con técnicas más consolidadas como la ablación térmica.

La mejoría de síntomas como pesadez, dolor o hinchazón depende de que estén relacionados con el reflujo tratado. No todas las molestias de las piernas tienen un origen venoso. Pueden coexistir problemas musculares, articulares, neurológicos o linfáticos.

El cierre tampoco implica que todas las varices visibles desaparezcan inmediatamente. Algunas ramas pueden disminuir con el tiempo y otras necesitar un tratamiento complementario.

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¿Cómo actúan los ultrasonidos sobre la vena?

El equipo combina una ecografía en tiempo real con un sistema que emite ultrasonidos focalizados.

La ecografía permite ver la vena y comprobar su posición durante todo el procedimiento. Sobre esa imagen, el especialista selecciona pequeños puntos de tratamiento a lo largo del segmento venoso.

Los ultrasonidos atraviesan la piel y concentran su energía en la pared de la vena. En el punto focal se produce un aumento controlado de temperatura, mientras que los tejidos situados fuera de esa zona reciben mucha menos energía.

El tratamiento se realiza punto a punto. Después de cada aplicación se comprueba la posición de la vena antes de avanzar hacia el siguiente segmento.

El objetivo no es “deshacer” la vena de forma inmediata, sino provocar su cierre progresivo. Durante las semanas posteriores, el organismo inicia un proceso de transformación y reducción del vaso tratado.

¿Es el mismo HIFU que se utiliza en medicina estética?

No. Aunque ambos tratamientos utilizan ultrasonidos focalizados, el objetivo y la profundidad de aplicación son diferentes.

En medicina estética, HIFU se utiliza principalmente para calentar determinadas capas de la piel y estimular cambios en los tejidos, como la producción de colágeno.

En el tratamiento venoso, la energía se dirige hacia la pared de una vena insuficiente situada bajo la piel. El objetivo es cerrar el vaso y reducir el reflujo venoso.

También cambian el equipo utilizado, la planificación ecográfica y la formación necesaria. El tratamiento de las venas debe realizarlo un equipo con experiencia en enfermedad venosa, ecografía vascular y procedimientos de ablación.

¿Qué problema intenta corregir?

Las venas de las piernas contienen pequeñas válvulas que ayudan a que la sangre ascienda hacia el corazón. Cuando esas válvulas dejan de cerrar correctamente, una parte de la sangre vuelve hacia los pies por efecto de la gravedad. Este retroceso recibe el nombre de reflujo venoso.

El aumento mantenido de presión puede dilatar las venas y favorecer la aparición de varices, pesadez, dolor, picor, calambres o hinchazón. En fases más avanzadas pueden desarrollarse cambios en la piel o úlceras venosas.

HIFU no actúa sobre cualquier vena visible. Su objetivo es cerrar un segmento venoso que está contribuyendo al reflujo y a la enfermedad venosa.

¿En qué casos puede considerarse?

El tratamiento con ultrasonidos focalizados puede plantearse en personas con venas superficiales insuficientes que puedan localizarse y alcanzarse de forma segura desde el exterior.

Los estudios publicados han incluido principalmente a pacientes con enfermedad venosa sintomática y reflujo confirmado mediante ecografía. La experiencia disponible se concentra en venas y puntos de fuga seleccionados según su anatomía, más que en cualquier tipo de variz.

Puede resultar de interés cuando se desea evitar una punción venosa o la introducción de un catéter, siempre que el recorrido y la profundidad de la vena permitan aplicar la energía con seguridad.

También puede valorarse cuando existen dificultades anatómicas para utilizar una técnica endovenosa. Sin embargo, que no requiera catéter no significa que sea automáticamente la mejor opción. La indicación depende de la anatomía, del tipo de reflujo, de la experiencia del equipo y de las alternativas disponibles.

¿Cómo se sabe si es el tratamiento adecuado?

La prueba fundamental es la ecografía Doppler venosa. Esta exploración permite observar las venas, estudiar la dirección del flujo sanguíneo y comprobar si existe reflujo. También muestra el diámetro, la profundidad y el recorrido de la vena.

En el ámbito médico puede denominarse también ecografía dúplex o eco-Doppler. En esta ficha se utiliza principalmente “ecografía Doppler venosa”, por ser la expresión más reconocible para una persona sin formación sanitaria.

Para valorar un tratamiento HIFU, la ecografía debe determinar si la vena se encuentra a una distancia adecuada de la piel y de otras estructuras. La energía no debe dirigirse hacia una zona en la que exista un riesgo elevado de lesión térmica.

El especialista también revisa los antecedentes de trombosis, las enfermedades asociadas, la movilidad, la medicación y los tratamientos venosos previos.

Por tanto, la selección no depende únicamente del tamaño de las varices. Dos personas con venas de aspecto parecido pueden necesitar tratamientos diferentes.

La anatomía de la vena determina si puede utilizarse HIFU

Los ultrasonidos deben alcanzar la pared venosa con precisión y concentrar la energía en el punto previsto.
Por ello, la profundidad, el diámetro y el recorrido de la vena, así como su cercanía a la piel, los nervios y otras estructuras, forman parte esencial de la selección del tratamiento.

¿El resultado es definitivo?

El objetivo es conseguir un cierre mantenido de la vena tratada, pero no debe hablarse de un resultado definitivo en todos los pacientes. Como sucede con otras técnicas, la vena puede no cerrarse por completo, reabrirse parcialmente o desarrollar nuevas vías de circulación.

Además, la insuficiencia venosa puede evolucionar y afectar a otras venas con el paso del tiempo. La aparición de nuevas varices no significa necesariamente que el procedimiento se haya realizado de forma incorrecta. Puede reflejar la evolución natural de la enfermedad venosa.

Riesgos y posibles efectos secundarios

Aunque no requiere incisiones ni acceso mediante catéter, HIFU no está exento de efectos secundarios o complicaciones.

Después del procedimiento puede aparecer sensibilidad, sensación de calor, enrojecimiento o inflamación localizada. Algunas personas pueden notar molestias a lo largo de la vena tratada.

También pueden producirse pequeños hematomas, aunque la técnica no requiere puncionar la vena. Pueden relacionarse con la presión ejercida sobre los tejidos, con la vascularización superficial o con procedimientos complementarios.

Al aplicar calor desde el exterior existe un riesgo de lesión térmica de la piel o de los tejidos próximos. La planificación ecográfica y el control preciso de la energía son esenciales para reducirlo.

Si la vena discurre cerca de un nervio puede producirse irritación, dolor, hormigueo o alteración de la sensibilidad. También puede existir inflamación de una vena superficial, cierre incompleto o reapertura posterior.

Las complicaciones trombóticas parecen poco frecuentes en las series disponibles, pero no pueden considerarse imposibles. La valoración del riesgo individual sigue siendo necesaria. Los estudios publicados hasta ahora son principalmente observacionales y no permiten cuantificar todos los riesgos con la misma precisión que las técnicas con mayor experiencia acumulada.

¿Cómo es la recuperación?

Al no existir una incisión ni introducirse un catéter, muchas personas pueden caminar y retomar una actividad cotidiana ligera después del tratamiento. Sin embargo, la recuperación no es idéntica en todos los casos. Puede depender de la extensión tratada, del dolor, de la inflamación y de si se han realizado otros procedimientos.

Durante los primeros días

Puede existir sensibilidad, tirantez o una zona endurecida a lo largo de la vena.Caminar suele ser recomendable, mientras que permanecer inmóvil durante muchas horas no suele aportar beneficios.

Vuelta al trabajo

La reincorporación depende del tipo de trabajo y de las molestias.Una actividad de oficina puede retomarse antes que un empleo que exige permanecer muchas horas de pie, levantar peso o realizar esfuerzo físico.

Ejercicio y vida cotidiana

El equipo indicará cuándo pueden reanudarse el ejercicio intenso, los deportes de impacto, la sauna o los baños muy calientes. La conducción debe posponerse si se ha utilizado sedación o si existe dolor que impida realizar una frenada de emergencia con seguridad.

Compresión

La necesidad de utilizar medias de compresión puede variar según el protocolo, la extensión del tratamiento y la presencia de otras varices. No debe asumirse que todos los pacientes necesitarán la misma pauta.

Seguimiento

El seguimiento permite comprobar si la vena se ha cerrado y si la evolución es adecuada. La ecografía Doppler puede utilizarse para estudiar el segmento tratado, detectar un cierre incompleto y descartar complicaciones. También permite valorar si quedan ramas varicosas que puedan necesitar escleroterapia u otro procedimiento.

Dado que la evidencia a largo plazo todavía es más limitada que la de las técnicas consolidadas, el seguimiento clínico y ecográfico tiene especial importancia.

HIFU, láser, radiofrecuencia o escleroterapia: ¿qué cambia?

Las cuatro técnicas pueden cerrar venas, pero lo hacen mediante mecanismos diferentes.

HIFU: Aplica ultrasonidos focalizados desde el exterior de la piel. No requiere introducir un catéter dentro de la vena.

Láser endovenoso: Introduce una fibra dentro de la vena y aplica energía luminosa que se transforma en calor.

Radiofrecuencia: Introduce un catéter y calienta la pared venosa de forma controlada.

Escleroterapia: Inyecta una sustancia líquida o en espuma que produce una reacción controlada en la pared del vaso.

El láser y la radiofrecuencia cuentan con mayor experiencia clínica y respaldo en las recomendaciones actuales para muchas venas safenas insuficientes. NICE reconoce la ablación endotérmica como una opción habitual para el reflujo troncular, y las guías europeas recogen ampliamente las técnicas endovenosas térmicas.

HIFU aporta la ventaja diferencial de evitar el acceso intravascular, pero dispone de menos evidencia comparativa y puede requerir más tiempo para tratar la vena punto a punto. La técnica menos invasiva no es necesariamente la mejor para cualquier persona. La elección depende de la anatomía, de la seguridad, de la experiencia del equipo, de la evidencia disponible y de las preferencias informadas del paciente.

Situaciones que requieren una valoración especial

Durante el embarazo, los tratamientos intervencionistas de las varices suelen posponerse salvo circunstancias excepcionales. Las personas que toman anticoagulantes o antiagregantes necesitan una planificación individual. Estos medicamentos no deben suspenderse sin supervisión médica.

Los antecedentes de trombosis obligan a estudiar cuidadosamente el sistema venoso profundo y el riesgo de nuevas complicaciones. También requieren una valoración específica las personas con movilidad muy reducida, enfermedad arterial, alteraciones de la sensibilidad o venas situadas muy cerca de la piel o de estructuras nerviosas.

Cuándo consultar después del tratamiento

Una sensibilidad moderada, sensación de calor o inflamación localizada pueden formar parte de la evolución inicial. Deberían disminuir progresivamente.

Conviene contactar con el equipo si el dolor aumenta, el enrojecimiento se extiende, aparece una lesión en la piel, la pierna se hincha más de lo esperado o se desarrolla una alteración persistente de la sensibilidad.

Debe solicitarse atención sanitaria urgente ante:

  • Dificultad repentina para respirar.

  • Dolor en el pecho.

  • Tos con sangre.

  • Hinchazón brusca y marcada de una pierna.

  • Dolor intenso en la pantorrilla acompañado de aumento de volumen.

  • Pérdida de fuerza o sensibilidad.

  • Desmayo o mareo intenso.

Qué especialistas intervienen

La valoración debe estar dirigida por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular con experiencia en enfermedad venosa y en procedimientos de ablación.

En nuestro hospital contamos con una Unidad de Patología Varicosa, integrada en Angiología y Cirugía Vascular y especializada en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades venosas. La Unidad realiza una valoración clínica y ecográfica individualizada para determinar qué tratamiento puede resultar más adecuado en cada caso.

Entre las opciones disponibles se encuentra el tratamiento mediante ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU), indicado en determinados pacientes y realizado bajo control ecográfico, sin necesidad de incisiones ni de introducir catéteres en la vena.

La ecografía Doppler desempeña un papel central en la planificación y realización del procedimiento y en el seguimiento posterior, ya que permite valorar con precisión la anatomía y el funcionamiento del sistema venoso.

El personal de enfermería participa en la preparación, los cuidados posteriores, la movilización y las recomendaciones necesarias después del tratamiento. En personas con úlceras o enfermedad venosa avanzada, la atención puede coordinarse con otros especialistas cuando resulta necesario.

El tratamiento puede completarse en distintas etapas

HIFU se dirige al segmento venoso que origina o mantiene el reflujo. Algunas ramas varicosas conectadas con esa vena pueden reducirse después de su cierre, mientras que otras permanecen visibles o continúan produciendo síntomas.
Cuando resulta necesario, estas ramas pueden tratarse posteriormente mediante escleroterapia, microflebectomía u otro procedimiento adaptado a sus características.

Preguntas frecuentes

¿Se introduce alguna aguja o catéter?

La energía se aplica desde el exterior y no es necesario introducir un catéter dentro de la vena. Pueden utilizarse agujas para administrar analgesia, anestesia local o sedación si el protocolo lo requiere.

¿Es lo mismo que el HIFU estético?

No. El HIFU estético actúa sobre capas de la piel y tejidos superficiales. El HIFU venoso se dirige hacia la pared de una vena insuficiente bajo control ecográfico.

¿Puede tratar cualquier vena safena?

No. La profundidad, el diámetro, el recorrido y la cercanía a la piel o a los nervios determinan si la vena puede tratarse de forma segura.

¿Es doloroso?

Puede producir calor, presión o dolor localizado durante las aplicaciones. La experiencia varía y pueden emplearse distintas medidas para mejorar el confort.

¿Cuánto dura?

La duración depende de la longitud de la vena y del número de puntos que deben tratarse. No existe un tiempo idéntico para todos los pacientes.

¿Puede ser necesaria más de una sesión?

Sí. Puede ser necesario completar el tratamiento si queda un segmento abierto o si existen otras venas afectadas.

¿Las varices desaparecen inmediatamente?

No. La vena tratada necesita tiempo para cerrarse y reducirse. Algunas ramas visibles pueden permanecer y requerir otra técnica.

¿Puede volver a abrirse la vena?

Sí. Puede producirse un cierre incompleto o una reapertura parcial, como sucede con otros tratamientos venosos.

¿Está más recomendado que el láser o la radiofrecuencia?

No de forma general. HIFU puede ser útil en pacientes seleccionados, pero el láser y la radiofrecuencia cuentan con mayor experiencia clínica y evidencia a largo plazo.

Nexus Health

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